top

 

(Revisión y Corrección de Estilo: Daviel D’Paz)

   

HIPERCALVINISMO

Uno de los primeros ataques que sufrió el ministerio de Spurgeon después de su llegada a Londres, provenía de un sector de la comunidad bautista que en aquella época podía describirse como "hipercalvinista". Esta etiqueta no es de las que Spurgeon gustaba de usar, pues consideraba el empleo del nombre del gran reformador como totalmente erróneo: 'Podrán llamarse calvinistas; pero, a diferencia del reformador cuyo nombre adoptan, traen un sistema de teología a la Biblia con objeto de interpretarla, en vez de hacer que todo sistema, sean cuales fueren sus méritos, ceda el paso a la Palabra de Dios pura y sin adulteración".

 

En enero de 1855, en el numero correspondiente de “The Earthen Vessel” (El Vaso de Barro), un escritor anónimo de esta escuela ponía en tela de juicio la posición de Spurgeon y su llamamiento al ministerio. La fraseología poco tradicional de Spurgeon, las multitudes que le seguían, sus invitaciones y exhortaciones generales a todos los oyentes a arrepentirse y creer el Evangelio y la "amplitud" de su teología, eran motivos de sospecha. No era suficientemente estricto, ni bastante discriminador según este crítico, quien se lamentaba: "Spurgeon predica todas las doctrinas y ninguna doctrina; todas las experiencias y por consiguiente ninguna experiencia".

 

Por una razón que más tarde se verá, el juvenil predicador no se ocupó en enfrentarse con este ataque; no obstante, a veces si hizo pausa en el transcurso del sermón, para tratar de los puntos de vista de los hiper-calvinistas. Sus reflexiones son ocasionalmente semi-humorísticas, como la siguiente:

 

“¿No es cierto que hay muchos buenos hermanos «hiper» que tienen pleno conocimiento de las doctrinas de la gracia, pero que, cuando están leyendo la Biblia, un día hallan un texto que parece bastante amplio y general y dicen: «No puede ser que esto signifique lo que dice; tengo que adaptarlo hasta que encaje con lo que dice el comentario del doctor Gill»?". Con mayor frecuencia se ocupa mas a fondo de los principios que llevan a este tipo de prácticas, pues el hiper-calvinismo no sólo causa desequilibrio personal, sino lo que es más grave, impide la plena predicación del Evangelio. “No creo” declara en el curso de un sermón sobre el buen samaritano, “en la manera en que algunos pretenden predicar el Evangelio. No tienen un evangelio para los pecadores como pecadores, sino solamente para los que están por encima del nivel de la pecaminosidad y son técnicamente denominados pecadores conscientes”.

 

Es preciso que interrumpamos esta cita por un momento para aclarar esta terminología. El hiper-calvinismo en su tentativa de hacer que todas las verdades del Evangelio cuadren con el divino propósito de salvar a los elegidos, niega que haya un mandato universal para arrepentirse y creer y afirma que sólo estamos justificados en invitar a ir a Cristo a los que están conscientes de la experiencia de pecado y necesidad. En otras palabras, las exhortaciones del Evangelio han de ser dirigidas a los que han sido espiritualmente despertados a buscar un Salvador y no a los que están en la muerte de la incredulidad y la indiferencia. De esta manera se ha inventado un sistema para limitar el Evangelio a los que hay razones para suponer son elegidos.

 

“A semejanza del sacerdote de la parábola” continúa Spurgeon, “ven al pobre pecador y dicen: «No es consciente de su necesidad, no podemos invitarle a venir a Cristo». «Está muerto», dicen, «es inútil predicar a las almas muertas»; de modo que pasan por el otro lado, siempre cerca de los elegidos y los resucitados, pero sin tener nada que decir a los muertos por temor a presentar a Cristo demasiado lleno de gracia y a su misericordia demasiado libre. He sabido de ministros que dicen: «Pues sepa usted que deberíamos presentar el estado del pecador y advertirle, pero no debemos invitarle a venir a Cristo». Si, tenéis que pasar por el otro lado, después de haberle mirado, pues vuestra propia confesión es que no tenéis buenas nuevas para el pobre infeliz. Bendigo a mi Señor y Maestro por haberme dado un Evangelio que puedo llevarles a los pecadores muertos, un Evangelio para el más vil de los viles”.

 

Spurgeon hacía énfasis en esta cuestión porque se daba cuenta de que si la justificación del pecador para recibir el Evangelio depende de algún mérito o sentimiento personal, los inconversos como tales, no tienen el deber inmediato de creer en Cristo y pueden llegar a la conclusión de que, por no sentir penitencia ni necesidad, el mandamiento de creer en el Hijo de Dios no va destinado a ellos. Por otra parte, si la justificación depende no de algo que haya en el pecador, sino exclusivamente del mandamiento y las invitaciones de Dios, tenemos un mensaje para toda criatura bajo los cielos. Spurgeon no creía que el hecho de la elección tuviese que ocultarse a los inconversos, pero sostenía que el hiper-calvinismo, al desviar la atención de los hombres del centro de la fe personal en Cristo, había deformado el énfasis del Nuevo Testamento y fomentado la complacencia en los incrédulos. Había alegado que debido a que la fe es realizada en el hombre por el poder del Espíritu de Dios, no podemos mandar a los hombres que crean, pero al adoptar esta actitud pasaba por alto el hecho innegable de que la Escritura nos presenta siempre la incredulidad como pecado por el cual somos responsables. “Si no hubieseis caído vendríais a Cristo en el instante en que os fuera predicado; pero no lo hacéis a causa de vuestra pecaminosidad.” El hecho de que el hombre no obedezca al Evangelio, en lugar de ser excusable, es la mayor expresión de la depravación humana.

 

De todo ello se desprende que el hiper-calvinismo es más que una mera desviación teórica del Evangelio y Spurgeon habló enérgicamente porque sabía por experiencia que ello reduce a las iglesias a la inactividad o incluso a la parálisis completa. “He conocido algunos hermanos que trataban de leer la Biblia al revés. Decían «Dios tiene un propósito que se cumplirá sin duda alguna, por lo tanto, no nos moveremos ni un palmo. Toda potestad está en manos de Cristo, por lo tanto, nos estaremos quietos»; pero no es así como Cristo lee esta porción. Dice: «Toda potestad me es dada, por tanto, id vosotros y haced algo»”. “Los holgazanes de nuestras iglesias ortodoxas claman: «Dios hará su propia obra» y luego buscan la almohada más blanda que pueden encontrar, la ponen debajo de su cabeza y dicen: «Los propósitos eternos se llevarán a cabo: Dios será glorificado». Todo esto es un hermoso discurso para pronunciarlo, pero puede usarse con los designios más malévolos. Con él podéis fabricar opio, que os sumirá en profundo y temible sueño, e impedirá que seáis de la menor utilidad”.

 

A ojos de Spurgeon, el hiper-calvinismo tenía su punto más defectuoso en no llegar a caracterizarse por el celo en favor del evangelismo militante y de alcance mundial. Aunque sabía que no pocos de los cristianos de esta persuasión eran mejores que el credo que defendían, veía claramente que tanto las evidencias teológicas como las históricas indicaban que la influencia de estas enseñanzas nunca fomentó la obra misionera fervorosa. Si el Evangelio es tan sólo para pecadores conscientes, ¿cómo puede la Iglesia actuar bajo la compulsión del mandato “Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura?” Si el creer pertenece solamente al penitente, no pertenece a todos los hombres en todas partes, pues las multitudes de la tierra no están en tal condición: "Me gustaría llevar a uno de los que sólo predican a pecadores conscientes e instalarlo en la capital del reino de Dahomey. ¡Allí no hay pecadores conscientes! Miradles, con la boca manchada de sangre humana, con el cuerpo embadurnado de la sangre de sus víctimas inmoladas; ¿Cómo encontrará méritos allí el predicador? No sé lo que podría decir, pero sé cuál sería mi mensaje. Mis palabras serían éstas: «Varones y hermanos: Dios, que hizo el cielo y la tierra, ha enviado a su Hijo Jesucristo al mundo a padecer por nuestros pecados y todo el que en Él crea no perecerá, mas tiene vida eterna»”.

 

“Llegó el día”, dice en otro sermón, en que la sola idea de enviar el Evangelio a los paganos era considerada por nuestros hermanos ortodoxos como quijotismo, algo que no debe ni intentarse y aún ahora, si decís: «El mundo entero para Jesús», abren los ojos y dicen: «Ah, nos tememos que está usted contagiado de redención universal, o que se está pasando al campo arminiano.» Que Dios conceda a estos amados hermanos nuevo corazón y espíritu apropiado; actualmente su corazón es demasiado pequeño para darle mucha gloria. Ojalá tengan corazones mayores, corazones como el de su Señor, y que les sea dada gracia para apreciar más la sangre preciosa, pues nuestro Señor no murió para comprar unos cuantos centenares de almas, o para redimir para sí un puñado de personas; derramó su sangre para una multitud que nadie puede contar y sus elegidos serán más numerosos que la arena del mar".

 

Lo que hemos citado es de vital importancia por las razones siguientes: En primer lugar, indica que hay una diferencia efectiva entre el calvinismo bíblico y el hiper-calvinismo. Este último término se usa a veces como si fuese simplemente una formulación más enérgica de las doctrinas de la Escritura, algo que está más allá de la posición "moderada", pero éste es un concepto erróneo, pues tal sistema se desvía gravemente de las Escrituras y no llega a alcanzar las exigencias bíblicas. Otro uso erróneo del término, que encontramos aún más a menudo, es el uso de la etiqueta "hiper" o "ultra" calvinista aplicada a los que, de hecho, se oponen al hiper-calvinismo. Ignorando las distintas diferencias teológicas que separan el hiper-calvinismo de la fe de los reformadores y los puritanos y desconociendo sus diferentes orígenes históricos, los críticos usan la frase como si fuera la más adecuada para describir a cualquiera de los que se oponen fervorosamente a los preceptos del Arminianismo. Pero, si bien esto puede ser una manera fácil de marcar a los "extremistas", revela la confusión espiritual de los que así obran. Spurgeon sin embargo, tuvo que soportar frecuentemente este trato, y hoy día ocurre otro tanto.

======================================================

©Sólo por Gracia

 Todos los Derechos Reservados

 

www.soloporgracia.org

 

MENU PRINCIPAL      REGRESAR ARRIBA