Edición, revisión y actualización de estilo por:

 Daviel D’Paz  

5 

LA PREDESTINACIÓN Y LA AGENCIA LIBRE
Romanos 8:29, 30; Efesios 1:5, 11

 ¿Cómo es que una persona puede ser un agente responsable y libre si sus acciones fueron predeterminadas desde la eternidad? “Agente responsable y libre” indica que una persona inteligente actúa con auto-determinación racional. El término predeterminación significa que desde la eternidad Dios hizo cierto la corriente de los eventos que ocurren en la vida de cada persona y en la corriente de la naturaleza. El mismo Dios quien ordenó todos los eventos ordenó la agencia libre del hombre en el medio de estos eventos predeterminados. La agencia libre está bajo la soberanía absoluta de Dios.

El evangelio no es forzado sobre ninguno en contra de su voluntad. Si la determinación absoluta de eventos estuviera en las manos de hombre, el hombre hubiera llegado a ser superior a Dios. Su voluntad hubiera llegado a ser primaria y la de Dios, secundaria. Y viceversa, la Biblia enseña que la voluntad de Dios es suprema y no depende del hombre. La voluntad de Dios hace la voluntad del hombre dispuesta para aceptar el evangelio al que por naturaleza está en contra.

La palabra predestinación es una traducción de la palabra griega proorizo que es constituida de dos palabras griegas. El sufijo horizo significa marcar fuera, nombrar, decretar, determinar, u ordenar. El prefijo pro significa pre, en la frente de, con anterioridad a, o antes. Entonces, la palabra compuesta traducida predestinación significa determinar o nombrar de antemano. Esto pone una limitación sobre alguien de antemano, y trae a una persona dentro de la esfera de un cierto futuro, o destino. Por tanto, los conocidos de antemano han tenido limitaciones puestas alrededor de ellos que los traen dentro de la esfera de llegar a ser los hijos de Dios (Ef. 1:5) y de llegar a ser conformados a la imagen de Jesucristo (Rom. 8:29). Entonces, la gloria y el honor deben ser atribuidos al Dios soberano por todo recipiente de gracia.

Sólo una persona gobernada por sentimientos naturales más bien que por una revelación de la verdad mediante una mente santificada podría acusar a aquellos quienes creen en la predestinación absoluta de fatalismo. Una persona erróneamente dijo que la conclusión lógica de creer de que los eventos ocurren como predeterminados es que Dios es culpable de toda clase de pecado.

Otros consideran la soberanía divina y la responsabilidad humana como una de las muchas antinomias Bíblicas. Ellos ilustran su creencia por comparar lo que es llamado antinomia a las dos fuerzas naturales—fuerza centrípeta y centrífuga. Ellos dicen que estas son las fuerzas complementarias que contribuyen a la operación armoniosa del universo, y son analógicas a la soberanía divina y la responsabilidad humana. Ellos concluyen que antinomias en la naturaleza prueban que hay antinomias en la teología Bíblica. Ellos creen que puesto que el Autor de la naturaleza es el Autor de la revelación, uno puede concluir razonablemente que la Escritura contiene dificultades analógicas a aquellas en la naturaleza.

Sin embargo, los Reformadores y padres primitivos de la iglesia correctamente interpretaron la predestinación y la agencia libre del hombre. Ellos afirmaron que las dos verdades Bíblicas no se contradicen. La mezcla de la soberanía absoluta de Dios y la agencia libre del hombre es ilustrada en todo reino terrestre. El rey tiene el derecho para imponer leyes, y sus súbditos tienen la obligación de observarlas. El derecho de Dios para imponer la ley proviene desde su soberanía. La obligación del hombre al observar Su ley crece desde su responsabilidad como un ser creado por su Creador.

Discutamos la predestinación y la agencia libre desde tres premisas: (1) La predestinación Bíblica no es el fatalismo. (2) La predestinación Bíblica no elimina la agencia libre del hombre. (3) La predestinación Bíblica no reduce la voluntad del hombre a una simple máquina.

1. LA PREDESTINACIÓN BÍBLICA NO ES EL FATALISMO. El concepto Mahometano de la predestinación es fatalístico. En el fatalismo genuino, el destino es una fuerza natural. El fatalista excluye la mente y el propósito, y confunde a Dios con la ley natural. Según el Estoico, Dios es ley natural y Su otro nombre es el Destino. El cree que las acciones humanas salen desde las fuerzas irracionales. Sin embargo, el Cristiano está seguro de que las acciones proceden del amado Padre celestial. El puede decir con el salmista, “Jehová es mi pastor...En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia...tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí...Unges mi cabeza con aceite...” (Sal. 23).

Si un fatalista fuera verdaderamente consistente, dejaría de comer. Después de todo, de cualquier manera se va a morir. Y si su destino es vivir muchos años, no necesita comer—no puede morirse si su destino es vivir muchos años. Ve usted, que ninguna persona puede ser consistentemente fatalista. Puesto que Dios ha predestinado que un hombre vivirá, El también ha predestinado que él será guardado de la insensatez suicida en negarse a comer.

El fatalismo es una doctrina pagana, pero la predestinación es una doctrina Cristiana. Es llamado “destinación” porque comprende un orden determinado de los medios hacia el fin. Es llamada “pre”-destinación porque Dios determinó aquel orden en y consigo Mismo antes de la existencia actual de estas cosas que El ordenó. La providencia de Dios completa en el tiempo lo que El predestinó en la eternidad.

La predestinación reconoce el orden del universo. Puesto que Dios es el Dios de orden, la predestinación no sólo llama la atención a Dios pero a la teodicea—la vindicación de Dios en todas Sus acciones. La providencia es la predestinación en ejecución, y la predestinación es la providencia en intención. El Cristiano ve “mediante” y no “a” la providencia para percibir el cumplimiento de la voluntad predeterminada de Dios. Por lo tanto, él no se pone nervioso bajo las circunstancias pero ve la determinación de Dios antes la fundación del mundo revelada mediante Sus acciones providenciales.

El Cristiano no está en las manos de un frío determinismo inmutable, pero en las manos del amante y afectuoso Padre celestial. La tribulación que experimenta le enseña dar gloria a Dios (Rom. 5:3-5). La fe de cada Cristiano es probada así. La fe de Abraham fue probada severamente cuando Dios le dijo que ofreciera a Isaac. No obstante, él voluntariamente negó sus propias ambiciones egoístas e hizo como Dios le mandó. El Señor previno a Abraham de matar a su hijo, y El proveyó un sustituto (Gén. 22:1-13). A Abraham no le fue requerido de hecho matar a su hijo, pero el deseo de cumplir la voluntad de Dios estaba en su corazón. El miró mediante aquel hecho providencial y vio la manifestación del propósito eterno de Dios.

La predestinación significa que Dios creó todas las cosas, y Su providencia se extiende a todos Sus obras. Dios Mismo es libre, y El ha provisto que el hombre sea libre dentro los límites de su naturaleza. Aunque el hombre no tiene un libre albedrío, él es un agente libre.

La cierta salvación de unos no es un impedimento a los esfuerzos de todos. Suponga que un ministro pudiera asegurar a una asamblea de personas no salvas que diez de ellos serán salvos, pero ninguno supieron quienes fueron los diez. Esto no desalentaría a los otros en la congregación, y no desalentaría la proclamación del evangelio. Causaría que todos quisieran estar bajo el sonido del evangelio puesto que Dios llama por medio del evangelio. Los ministros que creen la verdad de la predestinación pueden predicar con convicción, determinación y seguridad. La Palabra que es predicada en toda su pureza no volverá vacía pero realizará el propósito para la que Dios la envía: “Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isa. 55:11). Entonces, las personas quienes proclaman la verdad llegan a ser un “...grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida...” (2Cor. 2:15, 16). La predestinación divina asegura la salvación a algunos. Sin embargo, la suposición arminiana que Jesucristo proveyó la salvación para todos pero que no la hace segura para nadie pues todo hombre debe ejercer su propio libre albedrío, y no hay seguridad de que alguien lo hará.

La razón principal para que una persona quiera objetar a la predestinación es su repugnancia a admitir que él está a la disposición de otro. El hombre desea auto-destrucción más bien que el control por el Dios soberano. Un himno frecuentemente cantado que afirma que uno fue “una oveja errante que no sería controlada” debe estar corregido a que él no admitiría que fuera controlado. La verdad de la predestinación destruye el orgullo de una persona y lo echa a los pies del Dios soberano.

2. LA PREDESTINACIÓN BÍBLICA NO ELIMINA LA AGENCIA LIBRE DEL HOMBRE. Dios ordenó la historia humana y la agencia libre en el medio. La auto-determinación pertenece solamente al hombre. Dios tiene el derecho de hacer leyes, y el hombre se encuentra obligado a obedecerlas. El hombre es responsable para su volición—su disposición, o inclinación, es auto-movida. Un animal no es responsable por su volición porque el instinto no es auto-movido. La espontaneidad en el hombre es la auto-determinación racional, por cuanto en un animal es nada más que el instinto físico. La espontaneidad del hombre es el objeto de la aprobación o la desaprobación—su sentido de razón le hace responsable. Sin embargo, la espontaneidad en un animal no es el objeto de ni la aprobación o la desaprobación. Un animal no es un agente libre.

Las acciones libres del hombre no son excluidas de la predestinación de Dios. Además, la predestinación de Dios no debe ser considerada como pasar por encima la agencia libre del hombre. La servidumbre de la voluntad depravada no cambia la historia en una vana función de marionetas. Porque Judas siguió sus propios deseos depravados, el Señor le dijo que bueno le fuera sido no haber nacido (Mar. 14:21).

La cuestión concerniente al pecado y la santidad relaciona a la inclinación más bien que a la volición. Las inclinaciones son nacidas en el hombre pero no los elecciones; la voluntad no es determinada por el estado precedente de la mente. Consiguientemente, un hombre es libre mientras que sus voliciones son las expresiones conscientes de su propia mente, o su actividad es determinada y controlada por su razonamiento y temores.

La presciencia y la predestinación permanecen o caen juntos. Puesto que Dios sabe las cosas infinitésimas (Mat. 10:29,30), es contradictorio decir que El conoce de antemano la certeza de un evento que en su misma naturaleza es incierta. La certeza divina no contradice a la agencia libre, puesto que el decreto de Dios no produce un evento. El mismo decreto que determina la certeza de un evento también determina la libertad del agente del evento.

Si la presciencia de Dios fuera inconsistente con la agencia libre, Su predestinación sería inconsistente con la agencia libre. Dios es un Agente libre, y es una certeza que El siempre hará lo bueno. También es una certeza que los hombres caídos, Satanás, y los demonios siempre harán lo malo. La voluntad del hombre no hace nada por la coacción desde afuera, viendo que la determinación exterior de un hecho lo hace no libre. La voluntad del hombre es, al contrario, limitada desde adentro. La determinación racional e interior demuestra la libertad de un hecho. La acción impulsada desde adentro prueba la agencia libre del hombre. Aunque una persona puede ser inconsciente de esta acción, desde el primero a los últimos momentos de su vida, él actúa en sub servitud absoluta a los propósitos y los decretos de Dios concerniente a él.

3. LA PREDESTINACIÓN BÍBLICA NO REDUCE LA VOLUNTAD DEL HOMBRE A UNA SIMPLE MÁQUINA. Las alternativas a la predestinación son el determinismo y el indeterminismo. El determinismo ateísta niega admitir a Dios como la primera causa. No va más allá con causas que los límites de este mundo. El determinismo no ateísta traza la causalidad a Dios, pero este tipo de causalidad excluye la responsabilidad humana. Aunque el término determinismo viene dentro el vocabulario de la conversación Cristiana, la doctrina Cristiana de la predestinación y la agencia libre presenta algo a excepción del determinismo y el indeterminismo. La palabra de Dios revela tanto la actividad omnipotente de Dios y a la vez la responsabilidad humana.

El determinismo y la agencia libre son incompatibles. Entonces, el divino determinismo difiere del determinismo como es entendido generalmente. La rigidez del determinismo no está encontrada en ninguna parte de las Escrituras, pero ni son la responsabilidad, la culpabilidad, y el castigo forzado afuera por el poder soberano de Dios. Todo hombre dará “...cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos” (1Ped. 4:5). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Rom. 14:12).

Aquellos quienes creen que la soberanía absoluta de Dios y la responsabilidad del hombre son contradictorias tienen que aceptar una de dos perspectivas erróneas. Ellos hacen al hombre el creador de los eventos, y ponen la historia en sus manos; o ellos hacen la historia un juego divino en el cual los seres humanos, vacíos de la responsabilidad, son empujados como el juego de damas chinas.

Una comprensión Bíblica de la soberanía de Dios y la agencia libre del hombre no conduce a una persona a ser despreocupada acerca de todo porque todo es predeterminado. Muchos reaccionan de esa manera después de llegar primero al conocimiento de la soberanía absoluta de Dios, pero la instrucción más a fondo en la Palabra de Dios los conduce para ver el deber del hombre. La predestinación y la responsabilidad no son competitivas o las ideas mutuamente exclusivas como el determinismo racionalizaría. La Biblia enseña una actividad divina “sobre” y “en” las actividades del hombre. Dios rechaza lo que no produce causalmente.

 

==========================================================================

MENU PRINCIPAL                                                    REGRESAR ARRIBA