
Ministro
Bautista de gran influencia en la Inglaterra de la era Victoriana.
Charles H. Spurgeon nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra el 19 de Junio
de 1834. A la edad de 15 años se
dio cuenta por primera vez de su necesidad espiritual y fue salvo en una pequeña
iglesia Metodista durante una tormenta de nieve. Tan solo 4 años después de su
conversión, cuando contaba con apenas 19 años de edad fue llamado para
pastorear la iglesia Bautista más grande de Londres: la iglesia New Park Street
la misma que había sido pastoreada por John Gill un siglo antes.
En
el año de 1850, Spurgeon fue inscrito en una escuela cerca de Cambridge y se
convirtió en miembro activo de una iglesia Bautista. A la edad de 16 años,
Spurgeon predicó su primer sermón en Teversham, cerca de Cambridge. En Abril
de 1854 Spurgeon aceptó el llamado para ser el pastor de la iglesia Bautista
New Park Street de Londres, en donde iniciaría un ministerio que duraría por
38 años.
Muy
pronto las multitudes abarrotarían el santuario de la iglesia de Park Street no
teniendo suficiente espacio para acomodar a todos los que llegaban a la iglesia
para escuchar predicar al joven Spurgeon. Conocido como el “Príncipe de los
predicadores”, Charles Spurgeon predicaba con pasión y convicción y sus
mensajes iban siempre saturados no solo de la sana doctrina, sino también de
una pasión por la salvación de las almas perdidas, distintivo que lo
caracterizó por el resto de su vida. Aunque Spurgeon no tuvo una educación
teológica formal en ninguna universidad, no obstante, fue un estudiante de toda
la vida y un lector asiduo quien leía por lo menos seis libros cada semana y
que contaba con una biblioteca personal con más de 10,000 volúmenes.
Spurgeon
también fue un escritor prolífico quien publicó él mismo alrededor de 2,241
de sus sermones dominicales durante su vida. A partir del año de 1865 en
adelante él fue el editor de un periódico mensual titulado “The Sword and
the Trowel” (La Espada y la Cuchara”), en donde abordaba temas distintos.
Sus sermones y escritos componen un total de 63 volúmenes. Los últimos días
de su vida estuvieron empañados por una controversia en la que él se convirtió
en un activo participante. Tal controversia ha sido conocida como “The
Down-Grade Controversy”, resultando de dicha controversia que finalmente
Spurgeon renunciara a la Unión Bautista el 26 de Octubre de 1887 debido al
rampante liberalismo en dicha unión.
Luis
Palau nos dice lo siguiente acerca de Spurgeon:
“Spurgeon
era un hombre que amaba al Señor Jesús con un amor profundo y maravilloso. ¡Cuánta
falta nos hace recordar las palabras del Señor Jesús en San Juan 4:23, “Los
que adoran al Padre en espíritu y verdad es necesario que adoren, porque tales
adoradores el Padre busca que le adoren”. ¡Que palabras tan hermosas dijo
Spurgeon cuando exclamó: “¡Querer
predicar a Cristo sin su cruz, es entregarle con un beso!”.
Él era equilibrado en su teología. En su plática número 5, leemos: “Hermanos, si no sois teólogos, no sois buenos para nada como pastores”. Y cuando uno analiza las prédicas de este príncipe de la Palabra, reconoce que mantenía un equilibrio muy sano en su presentación. Hoy en día hay ciertas corrientes teológicas que parecen implicar que Spurgeon era un desequilibrado que exageraba cierto aspecto de su teología. ¡De ninguna manera!
Era por cierto un admirador de Agustín, de Calvino y de los Puritanos. Pero desequilibrado, ¡Jamás! Uno de sus famosos párrafos fue: “La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustín predicó, que Pablo predicó, es la verdad que debo predicar hoy, o de lo contrario seré infiel a mi conciencia y a mi Dios”. (Luis Palau, en el prólogo del libro “Discursos a mis Estudiantes”, p. vi,vii, Casa Bautista de Publicaciones, ed. 2004).
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