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El Engaño hacia los Evangélicos
T. A. McMahon

Traducido del Inglés por: Daviel D’Paz

Conozco mucho más acerca del catolicismo romano hoy día que cuando era una católico practicante. Eso es muy significativo porque la iglesia desempeñaba un papel de suma importancia en mi educación. Los sacerdotes y monjas de los diferentes grados escolares básicos y de las escuelas superiores a las cuales asistí, fueron personas muy queridas y estimadas por mí. Todavía conservo gratos recuerdos de cada uno de esas personas quienes, por veinticinco años impactaron mi vida profundamente. Crecí respetando a aquellos que personalmente tomaron parte en mi crianza y esos sentimientos no han cambiado. Pero lo que sí ha cambiado de manera drástica, es lo que creo acerca de la iglesia a la cual ellos han dedicado sus vidas. 

Mi conocimiento actual del catolicismo romano me ha llegado desde dos perspectivas: la primera perspectiva es como  creyente bíblico que ha nacido de nuevo y quien ha estudiado las enseñanzas oficiales de la iglesia católica romana. La otra perspectiva es por la experiencia de alguien que vivió por veinticinco años lo que le enseñaron los sacerdotes y monjas. Esa combinación ha sido de mucha ayuda, particularmente en reconocer un significativo engaño que ha  comenzado ha invadir el Cuerpo de Cristo en estos últimos días antes del regreso de Jesucristo por Su iglesia. Déjeme explicarle en que consiste ese engaño. 

Debido a que he venido escuchando atentamente a católicos quienes dialogan con evangélicos y también a aquellos líderes evangélicos quienes en su mayoría defienden al catolicismo romano, he notado un par de cosas mucho muy preocupantes. Primero, el lenguaje usado por los apologistas católicos es en su mayoría con “términos evangélicos”, es decir, hablan con frases y términos demasiado familiares para un creyente bíblico, pero que no es común para los católicos.  Ellos hablan acerca de ser salvos, de nacer de nuevo, de ser enseñados por el Espíritu Santo, de tener una relación personal con Jesucristo, de involucrarse en grupos de estudio bíblico, etc. Nunca escuché tales términos cuando yo era un joven católico así que, ¿Por qué ahora si escuchamos esos términos de parte de los católicos?  Me preocupa el saber que solo para propósitos tácticos, los católicos usan ciertas palabras o se identifican con ciertas prácticas las cuales son muy significativas para los evangélicos, pero sin dejar al descubierto que tales frases tienen un significado totalmente distinto para el católico. Cualesquiera que sea su motivo al introducirlas, tal práctica puede resultar ser muy engañosa.  

Por ejemplo, “salvación por gracia” para el evangélico significa: “salvación sin añadirle obras”. Sin embargo para el católico, gracia es  el medio por el cual ellos creen que las obras merecedoras son hechas para poder “ganar la salvación”. Así que en uno de esos raros ejemplos que se dan cuando un católico dice que también él cree en la salvación por gracia, no quiere decir lo que cualquier evangélico cree. La diferencia no es solo una cuestión de semántica, sino de nuestro destino eterno. 

Otro de los muchos ejemplos es cuando el católico asegura que también “ha nacido de nuevo”. Esa afirmación casi nunca es hecha, excepto en conversaciones con evangélicos quienes no dudarían en emocionarse al escuchar esas palabras. Sin embargo, lo que el comprometido católico quiere decir con esa frase es que él o ella recibió su nacimiento espiritual cuando fue bautizado, ya sea como un infante o como un adulto convertido al catolicismo. Eso no es lo que Jesucristo quiso decirle a Nicodemo de que “debía nacer de nuevo” (Juan 3:3-8). La deliberada adopción de términos bíblicos los cuales tienen diferente significado para los católicos, se ha convertido en una herramienta demasiado efectiva para la agenda ecuménica de Roma.

Lo otro que me preocupa es al escuchar a varios apologistas laicos católicos (es decir, ellos son utilizados por la iglesia pero no hablan de manera oficial por la iglesia católica). Estas personas quienes equivocadamente se auto proclaman eruditos evangélicos les dicen a los Protestantes lo que realmente creen como católicos. La mayoría de lo que esos apologistas dicen verdaderamente impresiona a los evangélicos ingenuos, aunque eso sea totalmente desconocido al significado oficial de la iglesia católica en doctrina y práctica. Por ejemplo, el apologista católico asegura y los eruditos evangélicos están de acuerdo –solo después de haber consultado a los apologistas católicos por supuesto-, en que “los católicos no adoran a María ni tampoco le oran como cuando uno le ora a Dios”.  Yo crecí adorando a María y orándole más frecuentemente y más apasionadamente que a Dios mismo, y así lo hacían también mis amigos y familiares católicos.  No nos deslizábamos meramente hacia la idolatría en contra de las enseñanzas de nuestra iglesia, sino más bien, se nos enseñaba la idolatría. El rosario con sus 156 oraciones a María, no era nuestra invención. Y a las miles de oraciones a María podemos agregar las muchas letanías a una legión de “santos”, muchas de las cuales, desplazaban regularmente mi tiempo con Dios el Padre y con Jesucristo. Mi experiencia no es única. Esa es la experiencia diaria común de todos los católicos. 

Debido a sus constantes protestas apologéticas en el programa de radio “Respuestas católicas”, realmente me encantaría  ver a Patrick Madrid,  Karl Keating  y muchos otros, que llevaran su programa (con sus aditivos evangélicos, por supuesto) a diferentes parroquias étnicas en donde yo crecí. Mejor aún, me comprometería a levantar fondos para que ellos fueran de visita a las parroquias locales de España, Portugal, Haití o México.  El católico promedio no solamente se quedaría totalmente despistado con respecto a lo que ellos estuvieran diciendo, sino que existiría el peligro de que los apedrearan por ser simpatizantes de los protestantes, comenzando con el sacerdote local y las monjas descargando los primeros golpes.  Estaría dispuesto a pagar el doble para que Hank Hanegraaff, Jack Van Impe, Chuck Colson, Norman Geisler y muchos otros evangélicos actualmente dirigiendo los asuntos ecuménicos con Roma, que fueran y estuvieran tan solo una semana  con cualquier familia de misioneros a un país católico. ¡Esa experiencia les podría impartir algo de la realidad a su tan alardeada erudición!.

Lo que vemos en la actualidad, principalmente en Norteamérica, es un insidioso atentado el cual ha sido el histórico  modus operandi del catolicismo romano. Desde los tiempos de Constantino (cuando las doctrinas cristianas fueron comprometidas para favorecer a las prácticas paganas con el objetivo de atraer al pueblo bajo el control de la Madre Iglesia), hasta las proposiciones ecuménicas de Juan Pablo II a los Hindúes, Musulmanes, Budistas, Animistas, etc.  El catolicismo romano siempre se ha acomodado a la cultura religiosa de cualquier país que se proponga conquistar, ya sea física o espiritualmente. 

En Haití por ejemplo, el vudú es practicado por la mayoría de los que se consideran a sí mismos como fieles católicos. Lo mismo es cierto en los países del África y Sudamérica en donde la santería es una de las prácticas religiosas más populares. En las Filipinas, la adoración pública de estatuas por parte de los católicos es tan predominante, que cualquier sugerencia de relacionarla con el paganismo, se vería confrontada con violencia y atropello. ¿Por qué los apologistas católicos no tratan de corregir a los millones de esos fieles engañados?  En lugar de eso, todos sus esfuerzos se enfocan en engañar a la amenaza más grande del Vaticano y a su imperio a nivel mundial: la iglesia cristiana compuesta por creyentes bíblicos que predican el evangelio de Jesucristo.  

Muchos evangélicos (quienes son percibidos como líderes de la iglesia debido a sus populares ministerios y su bien conocida imagen gracias a los medios de comunicación), parecen no darse cuenta de este engaño “evangélico” por parte de Roma. El problema ha proliferado debido a la influencia que estos líderes evangélicos ejercen sobre millones de evangélicos alrededor del mundo. Cuando ellos dan la impresión de que los católicos son parte del Cuerpo de Cristo, las multitudes se convencen de ello y el pontífice se regocija.  Pat Robertson es solo uno de varios de estos evangélicos respetados que se encuentran siendo engañados. Su propio boletín informativo reportó lo siguiente:

Después de que el fundador de CBN Pat Robertson se reuniera con su Santidad el Papa Juan Pablo II...(Pat Robertson) describió su reunión como una reunión afectuosa: “Pienso que esa reunión fue una reunión histórica”, dijo Robertson quien se reunió con otros líderes cristianos evangélicos (incluyendo Don Argue de la Asociación Nacional de Evangélicos, Charles Colson y J.I. Packer) para saludar al Papa en la residencia de Nueva York de su eminencia, el cardenal John O’Connor. 

La reunión…tuvo lugar apenas unas horas después de que Pat Robertson (condujera) una procesión ecuménica en la liturgia Papal (y se le dio un lugar de honor en la Misa Papal) en el Parque Central de la ciudad de Nueva York. Robertson dijo que el Papa era “un humilde y preocupado siervo del Señor”....Robertson presentó una...carta al pontífice revelando el compromiso de CBN de trabajar por la unidad cristiana y por la evangelización del mundo. 

Robertson también escribió que él mismo fue “motivado” por la reciente encíclica del Papa sobre la unidad cristiana titulada: Que Todos Sean Uno,  y alabó al pontífice por su reciente llamado a los católicos a “comprometerse más a orar por la unidad cristiana...”1

O las oraciones de alguien no están siendo tomadas con seriedad o Pat y el Pontífice no se encuentran en la misma página del programa Papal que se le dio a Pat Robertson. En el mes de Febrero de este año,  The Oregonian  publicó dos artículos con los siguientes encabezados: “EL PAPA CONFRONTARÁ LAS TENDENCIAS PROTESTANTES EN LATINOAMÉRICA” y “EL PAPA HACE UN LLAMADO A DEFENDER EL LUGAR DE LA IGLESIA EN CENTROAMÉRICA”.  El primer artículo mostraba el siguiente resumen AP: “La visita del  pontífice esta semana incluirá los esfuerzos para traer de nuevo a los católicos romanos que se han convertido a otras iglesias.”2  El segundo artículo fue todavía más al grano: “Confrontando directamente el desafío que enfrenta su iglesia respecto al dominio tradicional en Centroamérica, el Papa Juan Pablo II acusó el Martes a los misioneros protestantes de estar sembrando “confusión e inseguridad” entre los católicos romanos”.3

Si los Latinoamericanos se encuentran simplemente demostrando la “unidad cristiana” al moverse alrededor y dentro  “del hogar cristiano,” ¿Por qué enfurecería eso al principal ecumenista del mundo?  Eso lo enfurece debido a que ese tipo de unidad no es la que el Papa tiene en mente.  Meses antes de  su reunión en privado con Pat Robertson y  otros evangélicos Norteamericanos en la ciudad de Nueva York, Juan Pablo II le dijo a su audiencia semanal en el Vaticano lo siguiente: “La unidad cristiana no será una realidad hasta que todas las iglesias acepten la autoridad que Jesucristo encomendó a San Pedro y a sus sucesores....Esa unidad no será completamente manifestada hasta que todos los cristianos acepten la voluntad de Cristo para la iglesia y reconozcan la autoridad de los obispos en unidad con el sucesor de San Pedro”.4

Quizás los instrumentos más efectivos del Papa en su intento por deshacer a la amenaza evangélica de su dominio, son los ex evangélicos. Ellos conocen las sendas evangélicas y saben hablar como evangélicos. John Richard Neuhaus, por ejemplo, es el católico que trabajó junto a Charles Colson redactando el documento “Católicos y Evangélicos Unidos”. Una fuente noticiosa describió a Neuhaus en su trato con los evangélicos como un “ex pastor Luterano conservador quien se convirtió en sacerdote católico, siendo así, una figura perfecta que servirá como puente”.5

Scott Hahn es otra figura perfecta que sirve como “puente”.  Hahn es un profesor de Teología en la Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio. Es también un invitado muy popular en los programas radiales evangélicos a lo largo de todo el país. Scott inició una entrevista hablando con entusiasmo debido al hecho que su escuela católica ha impresionado a líderes evangélicos tales como James Dobson y Charles Colson. Citó las palabras de Dobson (a quien la escuela le concedió un Doctorado de honor) aclarando que,  “él nunca había visto una universidad en donde los estudiantes tomaran tan seriamente el señorío de Jesucristo”. Scott después agregó que Colson había nominado a esa universidad católica como posible miembro de la Coalición de Colegios Evangélicos debido a que, como profesor, Hahn la ve como “una universidad católica ortodoxa realmente dinámica que es tanto evangélica como católica”.6  La mención de sus nombres y sus promociones que no disminuían estaban destinados a impresionar a la mayoría de los radioescuchas evangélicos de dicho programa. 

Si has estado leyendo este artículo cuidadosamente, probablemente notaste ciertos objetivos logrados  en el genial  engaño de Roma. Pat Robertson cree que el Papa Juan Pablo II es “un siervo del Señor”. James Dobson está convencido que los estudiantes católicos en la universidad Franciscana (una universidad que es líder en promover los viajes a Medjugorje), se encuentran bajo “el Señorío de Jesucristo”. Colson y  el ex protestante Scott Hahn, creen que  los católicos ortodoxos pueden ser también evangélicos. Scott también añade con gran entusiasmo que su llamado es el de capacitar a “cristianos bíblicos católicos”. 

¿Será necesario preguntar si “el siervo del Señor” y  aquellos bajo “el señorío de Jesucristo” entonces son salvos?  ¿Será que el evangelio católico de salvación por abras ahora ya salva? Que yo sepa y de acuerdo con mi Biblia, ese evangelio no salva a nadie. “¿Cristianos bíblicos católicos?”  ¿En qué parte de las Escrituras van a encontrar la enseñanza de la Inmaculada concepción de la virgen María, el purgatorio, la sucesión apostólica, la asunción de María, la infalibilidad papal, la transubstanciación y muchos más dogmas antibíblicos? ¿Acaso Scott Hahn también los capacita para que sepan cuándo deben obedecer el dogma de la iglesia basados en la tradición, mientras leen los pasajes escriturales los cuales contradicen las enseñanzas de su propia iglesia? Como podemos ver, “un cristiano bíblico católico” es lo mismo que decir “un evangélico de la ciencia cristiana”, a quien solo se le permite entender la Biblia a través de la interpretación oficial de la fundadora de ese culto: Mary Baker Eddy y sus enseñanzas sobre Ciencia y Salud con Claves para las Escrituras.  De la misma manera, el entendimiento del católico que lee la Biblia no debe desviarse de la interpretación del Magisterio de la iglesia católica romana.  

Por la gracia de Dios fui rescatado de ese engaño y esclavitud espiritual por parte de Roma. Sin embargo, es algo doloroso ver a mis hermanos y hermanas en Cristo danzar con lo que la iglesia evangélica  por casi 1,500 años llamó: “La gran ramera”.  Pero lo que es aún más doloroso es ver la creciente aceptación  del mito de que el catolicismo romano salva. Esta seria equivocación fue repetida recientemente por dos oficiales de los Cumplidores de Promesas (Promise Keepers) al líder de un ministerio que evangeliza a los católicos. Acercándose a su tienda provisional en donde se encontraba distribuyendo tratados con el mensaje de salvación a los católicos, esos representantes de PK comenzaron a reprenderlo por encontrarse ofendiendo a sus hermanos católicos. Eso no solo es absoluta ignorancia, sino que es un grave error que afecta el destino eterno de casi un billón de almas perdidas. Los evangélicos bien saben que no todos los que asisten a las iglesias protestantes son realmente salvos. Así que, ¿Por qué se nos impide evangelizar a los católicos?. 

Lo que es más, las verdaderas iglesias bíblicas evangélicas enseñan que la membresía en una iglesia o denominación es totalmente irrelevante si la persona no posee una verdadera relación personal con Jesucristo. En contraste, la iglesia de Roma enseña que la relación de la persona con la iglesia es lo que supuestamente salva al católico.

Nuestra deseo y oración  es que lo que se ha expuesto en este artículo, pueda motivar al Cuerpo de Cristo a oponerse activamente a ese engaño que crece cada día. En particular, nuestro deseo es poder ver a las multitudes de ex-católicos  los cuales se encuentran en las iglesias evangélicas (y que en muchas congregaciones son la mayoría), que vuelvan a encender su celo por la salvación de sus amigos y familiares católicos.                               

©Sólo Por Gracia. Agosto 2003

              TBC Notes:

1.      Frontline (Nov. 1995)

2.      The Oregonian (Feb. 7, 1996), A-3.

3.      The Oregonian (Feb. 4, 1996), A-3.

4.      Cindy Wooden, “Pope For Unity, Churches Must Accept Papal Authority” (Catholic Moment, Aug. 10, 1995).

5.      Fred Barnes, “The Orthodox Alliance” (American Enterprise Inst. Public Policy Research, 1995).

6.      Scott Hahn, interview, “Pittsburgh Talks” (WORD-FM).

 

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