
Un breve análisis de las enseñanzas y prácticas del
G-12
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La
iglesia de Jesucristo se encuentra enfrentándose en la actualidad a uno de sus
más grandes desafíos de los tiempos modernos: las enseñanzas heréticas de un
autoproclamado profeta las cuales se encuentran barriendo muchas iglesias y están
siendo aceptadas sin cuestionamientos por un número cada vez mayor de pastores
y líderes de todas las denominaciones.
Es
imperativo e imprescindible que investiguemos y examinemos muy de cerca las
falsas enseñanzas y prácticas peligrosas para la salud espiritual de la
iglesia propagadas por César
Castellanos, conocidas como el G-12 o el grupo de los 12. Impulsados por un
deseo intenso de ver a sus congregaciones crecer, muchos pastores sucumben ante
los sorprendentes y rápidos resultados que el G-12 proporciona. Tristemente la
mayoría de estos pastores bienintencionados no investigan lo que en realidad
existe detrás de las enseñanzas y prácticas de este movimiento. Deslumbrados
por los resultados, la mayoría de los pastores y líderes no se toman el tiempo
ni la molestia de comparar dichas enseñanzas y prácticas a la luz de la
infalible Palabra de Dios.
Vivimos
en una sociedad acostumbrada a los resultados rápidos. Nuestra sociedad ha sido
condicionada para aceptar sin cuestionamientos la filosofía pragmatista de que
“el fin justifica los medios”. Desafortunadamente esta filosofía
anticristiana se ha introducido en muchas iglesias y denominaciones. Sin
importar los medios que se usen, muchos líderes evangélicos promueven la idea
de que lo más importante son los resultados. Esta filosofía ha producido una
gran confusión en la iglesia debido a que con tal de obtener resultados, se
aceptan un gran número de enseñanzas y prácticas cuestionables. Desde las
falsas enseñanzas de la confesión positiva (lo que dices recibes), hasta la
deificación del ser humano (que somos pequeños dioses), la iglesia de
Jesucristo se ha visto bombardeada de un sin número de falsas enseñanzas
presentadas como “revelaciones divinas”.
Las
enseñanzas del G-12 no son la excepción, pues su principal exponente, el señor
César Castellanos afirma haber recibido tal “modelo” por revelación divina.
Al igual que todos los fundadores de las falsas doctrinas del pasado que no han
encontrado apoyo bíblico para sus enseñanzas y han tenido que recurrir a la
atrevida afirmación de “revelación divina”, así también Castellanos no
ha sido la excepción.
El
estado de la iglesia actual se presta muy bien para que “falsos maestros
introduzcan encubiertamente herejías destructoras” (1Pedro 2:1), y para que
auto proclamados profetas “por avaricia harán mercadería de vosotros con
palabras fingidas” (1 Pedro 2:3). Es nuestro deber “Examinadlo todo” como
les escribiera el apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Es con ese deseo de
obedecer el mandato bíblico que he puesto a disposición del pueblo cristiano
evangélico este material que espero sea como una voz de alarma para que
examinemos cuidadosamente lo que se encuentra siendo enseñado en muchas
iglesias como la última “revelación” que está revolucionando el
crecimiento de las iglesias.
Pastor,
Daviel D’Paz N.
Tulsa,
OK.
Noviembre
del 2005.
PRIMERA PARTE
El movimiento G12: ¿Nueva Reforma o Vieja Herejía?
Historia
del G-12 / El funcionamiento del G-12 / Las interpretaciones místicas del G-12
La Teología del G-12 / La antropología en la enseñanza del G-12 / La
doctrina de la salvación en la enseñanza del G-12 / La eclesiología en el
sistema del G-12.
SEGUNDA PARTE
¿Visión Celular o Visión satánica?
¿En
qué consiste la visión celular o G-12? / San Ignacio de Loyola y el ocultismo
/ De Loyola a Escrivá con el Opus Dei / Definiendo al G-12 / Las herejías de
Castellanos y el G-12 / El G-12 en las iglesias evangélicas / Otras características
del G-12 / De los Peligros / Opiniones y Pronunciamientos / Asambleas del Dios
de Brasil / La Asociación Bautista del Salvador.
TERCERA PARTE
¿Quién está detrás del Grupo de los Doce?
Cómo comenzó todo
/ Cómo llegó al Brasil / Principios básicos del G-12 / Enseñanzas del G-12 y
las refutaciones bíblicas / Ritos utilizados en las iglesias del G-12 en
sus celebraciones / La convención Bautista Brasileña.
CUARTA PARTE
El G-12: Una franquicia para
la fe
Conclusión.
PRIMERA PARTE:
No
me sorprendió. De hecho, era casi previsible. Dada la situación en la que se
encuentran los púlpitos y en consecuencia, la enseñanza en muchas iglesias
evangélicas, era de esperarse que en cualquier hora una nueva ola viniera a
agitar el mar tranquilo de la negligencia pastoral. El surgimiento de una nueva
ola o movimiento denominado G-12,
no fue en nada sorprendente. Reuniendo varias doctrinas hoy muy conocidas por
parte de los evangélicos, el G-12 se presenta como la propuesta eclesiástica
del próximo milenio. A juzgar por el contenido doctrinal, no hay casi nada en
el G-12 que merezca un nuevo análisis, aunque ya fue abundantemente estudiado.
Lo que ha sorprendido es la rapidez y facilidad con la que dicha ola se esparce
entre las iglesias, incluso entre aquellas iglesias históricas y las
estrategias psicológicas usadas en los encuentros.
La mayoría de
los participantes desconoce el origen del movimiento, así como también sus
propuestas. Fascinados por el impacto emocional y el aparente resultado
inmediato, ven al G-12 como la esperanza de alcanzar la unidad de la iglesia y
una reforma estructural. Según algunos proponentes, el modelo eclesiástico
denominado “las células” es una Segunda Reforma, no perdiendo nada en
intensidad con la Reforma Protestante del Siglo XVI. El propósito de esta obra
es demostrar que el G-12 no trae una nueva reforma, pero lo que sí trae son
solo viejas herejías envueltas con un nuevo lenguaje tales como son la teología
de la prosperidad, confesión positiva y maldición hereditaria, entre otras.
Así
que, lo que se propone en esta pequeña obra es verificar el origen y las
propuestas doctrinales del movimiento con base en sus propias afirmaciones. No
nos dedicaremos en esta primera parte a discutir las cuestiones metodológicas
de los encuentros. A pesar de la importancia de los mismos, el foco central ha
sido desatendido en las discusiones cuando estas giran solamente en torno de las
cuestiones técnicas y psicológicas de los encuentros. Este es sólo un
componente del complejo movimiento del G-12.
Historia
del G-12
Todos los
proponentes del modelo G-12 admiten que el movimiento tuvo su inicio con la visión
recibida por César Castellanos Domínguez. Castellanos es pastor de la Misión
Carismática Internacional que él fundó después de un periodo de frustración
con su propio ministerio. Desilusionado con los resultados de su trabajo, él
aplicó el modelo de iglesias en células propuesto por el pastor Coreano Paul
Yonggi Cho, alcanzando resultados más satisfactorios. Sin embargo en 1991, según
sus propias informaciones, él recibió una visión que iría a cambiar
definitivamente su ministerio y su iglesia tal como él mismo lo comenta:
“En
1991, sentimos que se aproximaba un mayor crecimiento, pero algo impedía que el
mismo ocurriera en todas las dimensiones. Estando en uno de mis prolongados
periodos de oración, pidiendo la dirección de Dios para algunas decisiones,
clamando por una estrategia que me ayudara en la fructificación de las setenta
células que teníamos hasta ese entonces, recibí la extraordinaria revelación
del modelo de los doce. Dios me quitó el velo. Fue entonces que tuve la
claridad del modelo que ahora se encuentra revolucionando el mundo en cuanto al
concepto más eficaz para la multiplicación de la iglesia: el modelo de los
doce. En esa ocasión, escuché al Señor diciéndome: ¡Vas a reproducir la
visión que tengo en doce hombres y estos deben hacerlo en otros doce, y estos a
su vez en otros doce! Cuando Dios me mostró la proyección del movimiento me
maravillé”.
Después de haber implantado el
modelo, la Misión Carismática Internacional experimentó un sorprendente salto
de crecimiento. Esto llamó la atención de líderes en Brasil los cuales,
movidos por el interés de alcanzar un crecimiento semejante, implantaron el
modelo en sus comunidades y lo han difundido entre las iglesias evangélicas
brasileñas
Dos
aspectos necesitan ser observados en cuanto a la implantación del movimiento en
Brasil. Primero, la llamada Iglesia en Células como estrategia de crecimiento
de la iglesia no es algo nuevo en el Brasil, habiendo sido aplicada hace ya
varios años. Si no esto no es algo nuevo, ¿Entonces cual fue el factor
determinante para el rápido crecimiento? Se apuntan como elementos distintivos
y por lo tanto determinantes, el número exacto de doce discípulos y los
encuentros de tres días. Se nota así porque tales elementos del modelo son los
más enfatizados. En segundo lugar, es importante observar que al ser implantado
en Brasil tanto el Modelo G-12 como el Encuentro fueron adaptados, pasando por
algunas modificaciones como por ejemplo, el sigilo del Encuentro (o Pacto de
Legalidad y Silencio), que es característica peculiar del modelo brasileño.
Los
principales proponentes del G-12 en Brasil son Valnice Milhomens y Rene Terra
Nova, ambos considerándose legítimos discípulos de César Castellanos.
Valnice afirma haber recibido autoridad por delegación de Castellanos. Terra
Nova igualmente afirma ejercer tal autoridad espiritual por delegación del
mismo Castellanos.
El
funcionamiento del G-12
A
pesar de las diferencias existentes en el movimiento, algunos puntos básicos
son comunes. El modelo es estructurado a partir de una dinámica definida como
Escalera del Éxito. En conclusión, el proceso puede ser resumido en cuatro
etapas:
Evangelización (Ganar)
Consolidación (Consolidar)
Entrenamiento (Discipular)
Envío (Enviar)
La
Evangelización acontece en las células que tienen como referencia el número
12. Así que, cuando una célula alcanza el número de 24 personas en sus
reuniones, ella se subdivide. La otra característica es que al principio, la célula
ocupa el papel de enseñanza y formación de la iglesia, restando al culto
comunitario sólo el papel de celebración.
La
consolidación es la etapa en la cual la fe del individuo es afianzada o
definitivamente asegurada. Es en esta etapa del proceso en donde el Encuentro es
realizado. De esta forma, queda evidente que el propósito del Encuentro no es
principalmente la evangelización, siendo incluso recomendado que se certifique
la conversión del candidato antes de su participación.
Básicamente
el Encuentro tiene dos objetivos: Primero, afianzar la fe del nuevo convertido a
través de liberación y quiebra de maldiciones. En segundo lugar, conducir a
abrazar la visión a aquel que se convirtió por métodos anteriores al G-12. En
otras palabras, hacer la transición del modelo eclesiástico antiguo hacia el
G-12. A esto ellos le dan el nombre de “transición” o simplemente
“recibir la visión”.
El
Encuentro es un retiro de tres días y de naturaleza homogénea que ocurre
durante un fin de semana, siendo precedido y seguido de cuatro reuniones
normalmente semanales: el pre y post-encuentro. Son nueve horas de charlas
acompañadas de extremo rigor disciplinario, incluso hasta con prohibición de
intercomunicación lo que provoca una fuerte reacción emocional y resultados
aparentemente sorprendentes.
El Entrenamiento es realizado por la
escuela de líderes de cada iglesia. Aquí son preparados los líderes que irán
a dirigir las células y ejecutar el programa de discipulado. La tendencia es de
cursos breves de baja calidad. El objetivo es que cada participante o seguidor
del G-12 alcance sus 144 discípulos. Por fin ocurre el Envío cuando los líderes
entrenados asumen el liderazgo de grupos de células, siempre de 12 personas,
los cuales estarán en entrenamiento para que puedan asumir el liderazgo.
En cuanto al funcionamiento, es
importante observar que aunque el G-12 es un movimiento que no propone la
afiliación de sus participantes a la iglesia realizadora del evento, sí es
posible por ejemplo, ser uno de los doce de algún líder y permanecer miembro
de una iglesia histórica que no tenga encuadrado el modelo. De esa forma, el
movimiento a través de sus Encuentros tiene una penetración más eficiente en
el seno de las iglesias y permite a los líderes de la región ejercer control
sobre miembros de otras iglesias sin que ellos se separen de las mismas.
Las
interpretaciones místicas del G-12.
El movimiento sigue las tendencias
contemporáneas de interpretación bíblica,
más específicamente la subjetividad y relatividad en la interpretación
y aplicación de los textos bíblicos. De hecho, tanto el Modelo como el
Encuentro parecen bíblicos, si consideráramos el volumen de citas y alusiones
a textos bíblicos en ellos contenidos. Naturalmente los participantes y
proponentes del modelo también afirman
que su base teológica es la inerrancia de las Escrituras, las cuales ellos
aseguran que son aceptadas como regla de fe y práctica. La diferencia está en
sus principios de interpretación.
Tres
principios pueden ser observados:
El
primero consiste de una terrible ambigüedad en la comprensión
de los textos. En otras palabras, los textos son tratados de forma relativa,
pudiendo adquirir significados múltiples. No se trata de un significado pleno
del pasaje sino de diversos sentidos dados a un mismo pasaje los cuales son
entendidos así de forma ambigua.
Por
ejemplo, en Habacuc 2:2 la palabra “visión” es entendida de diferentes
maneras, significando al mismo tiempo la visión recibida por el profeta Habacuc;
visiones literales recibidas actualmente por las personas y visiones no
literales pero que implican un gran deseo o una fuerte convicción, frutos de la
capacidad de proyectar el futuro. Estos dos últimos sentidos son usados y
justificados por el texto de Habacuc y otros. Por lo tanto, no es solo entender
lo que significa adquirir la visión conforme propone el movimiento.
Puede significar la comprensión correcta de la Escritura, así como
desarrollar la capacidad de buscar objetivos aún no concretizados o finalmente,
abrazar la visión recibida por César Castellanos.
El
Encuentro y sus fases no son sólo para los nuevos creyentes, sino también para
líderes que quieren implementar la visión de células de multiplicación y de
grupos de 12. Para esa visión es necesaria una gran disciplina y buena
disposición pero sobre todo, experiencia con el Señor Jesús.
El
segundo principio puede ser definido como una especie de
hermenéutica freudiana. Más que alegórica ella es simbólica. Con base en un
subjetivismo extremado, los pasajes bíblicos son aplicados dándosele a los
detalles significados teológicos y prácticos, tal como vemos en el Manual del
Encuentro: “...Hubieron Salido,
pues, de la ciudad y vinieron a él” (Jn. 4.30). Es necesario salir para
encontrarse con Jesús... Salimos de la ciudad para términos de un encuentro
con Él. Abraham, Moisés y Jesús salieron de la ciudad. Nosotros necesitamos
salir de la agitación para que podamos encontrarnos con él”.
Obsérvese
que en un intento por justificar el Encuentro, el texto bíblico no fue sólo
alegorizado, sino que ganó además de un significado teológico, un sentido
simbólico que expresa deseo, obediencia e incluso fe. El Encuentro incentiva
por lo tanto, una utilización simbólica de la Escritura y reúne en torno de sí
un conjunto de ritos, prácticas y procedimientos entendidos como bíblicos,
pero que son de naturaleza mística.
El tercer principio es la subjetividad en la
aplicación, la cual es como una especie de interpretación romántica de la
Biblia. Por ese principio, las perspectivas históricas y literarias son
abandonadas y el centro de la interpretación pasa a ser la experiencia
subjetiva, intimista y mística del intérprete. Por esta vía, todos los textos
se aplican a todas las personas, bajo cualquier aspecto. Por ejemplo:
“En
esa ocasión oí la voz de Dios que me dijo que fuera al Jordán para bautizarme
nuevamente, e incluso me mostró quien debería hacerlo: un misionero mexicano
que inmediatamente me compartió que cuando su madre estaba embarazada, un
profeta oró diciéndole: Este niño que
va a nacer tendrá el ministerio de Juan el Bautista.
Cuando salí de las aguas, sentí literalmente en el espíritu
que los cielos se abrieron y que Dios enviaba su Espíritu.”
Esas prácticas son comunes en el
movimiento y demuestran una aplicación de la Escritura que cede su propia
objetividad a la subjetividad personal y tendenciosa del intérprete. En este
caso, observamos que la Escritura es alejada de su posición de única regla de
fe y práctica y ahora tal autoridad es compartida con las revelaciones
recibidas por los proponentes del G-12.
Las mismas reglas de interpretación son aplicadas a las revelaciones
contemporáneas. La única base del Modelo G-12 es la visión y la revelación
dadas a César Castellanos. A partir de allí, tanto la fe como la vida
cristiana son conducidas por revelaciones recibidas por los líderes. Decisiones
prácticas tales como casarse o no casarse, son tomadas por medio de visiones o
revelaciones. Como por ejemplo:
“Me recuerdo de situaciones tan concretas como la
revelación del día en que ella se convertiría a la vida cristiana y el
momento en que después de pedir otras señales, el Señor me dije con voz
audible...” “Desde ahí tuve el
convencimiento de que realmente Dios le hablaba (a César), que era un hombre de
fe, a quien Él le comunicaba las cosas de forma directa...”
“Siempre deseé escuchar la voz de Dios de la misma manera que mi
esposo lo conseguía...”.
Tales
decisiones son llamadas decisiones trascendentales y rigen la vida cristiana. La
naturaleza mística de las mismas es definida de manera precisa por César
Castellanos:
“La
Misión Carismática Internacional es una iglesia eminentemente profética.
Tendría que serlo porque su inicio fue determinado por una palabra profética
dada directamente por Dios a este su siervo...”.
Esa
subjetividad subyuga a las Escrituras y los somete ante los criterios humanos.
Las pretenciosas visiones y revelaciones directas pasan a determinar la doctrina
de la iglesia y la conducta personal. No hay límites para la imaginación
humana. Tal y como lo afirma Valnice:
“Dios
trabaja con visiones; donde no hay visión no hay obra. Todas las realidades
comienzan con visiones.”
A
este arsenal de revelaciones cotidianas, se siguen innumerables casos de
experiencias inexplicables de naturaleza mística. Resurrecciones,
arrebatamientos y ceremonias son detalladamente descritos en obras de los líderes
del movimiento. No es pues de sorprendernos del “dualismo” presente en esas
revelaciones, así como en sus interpretaciones. Lo sorprendente es que los líderes
avocan para sí mismos, una credibilidad por encima de cualquier crítica. El
cuestionamiento de sus experiencias es casi siempre descrito como incredulidad y
oposición a Dios. Obsérvese la evaluación que Valnice hace de una de sus
visiones cuando según ella Dios le mostró dos iglesias: la fiel – Jerusalén
– y la infiel – Roma:
“Jerusalén
representa el lugar en donde la Palabra de Dios es íntegramente obedecida sin
cuestionar y el Espíritu es el Señor Absoluto en la Iglesia. Roma es el
lugar de la lógica, de la razón, en donde la filosofía va construyendo una
estructura de raciocinio que lleva al cuestionamiento de la Palabra de Dios.”
Además
de promover una separación entre la fe y la razón, queda en evidencia que la
visión del líder es incuestionable. En cualquier otra situación esa posición
sería clasificada como fanatismo.
La Teología del
G-12
Como
ya dijimos, la teología del movimiento y del encuentro en las que se tienen
muchas novedades y propuestas, re-editan el conjunto de doctrinas propagadas por
el neo-pentecostalismo. Dos observaciones pueden ser hechas del título de la
introducción. En primer lugar, la inconsistencia o incoherencia de sus
doctrinas ni siquiera es observada por los seguidores del movimiento, lo que
demuestra más de una vez la fragilidad de las iglesias evangélicas. En segundo
lugar, el mérito del G-12 tal vez sea haber llevado algunas doctrinas del
neo-pentecostalismo hasta sus últimas consecuencias.
La Antropología en la enseñanza del G-12
Un
buen punto de partida para el análisis del movimiento es su antropología.
Bajo
la influencia post-moderna, el hombre es visto por el G-12 como el fruto de lo
que David Herrero llama “espíritu romántico” tal y como él mismo lo
describe: “El Hombre Romántico no sólo es inherentemente bueno, sino que es
también divino. De acuerdo con la filosofía que traspasa la antropología romántica,
entre Dios y el hombre hay una identidad básica.” Por sus afirmaciones, César
Castellanos deja en claro que su perspectiva del ser humano es fatalmente
comprometida con ese antropocentrismo, si no es el punto de vista de los demás,
por lo menos sí es de él mismo.
Castellanos
afirma:
“Experimenté
cómo mi espíritu se iba desprendiendo del cuerpo. Luché, sin embargo una
fuerza invisible manejaba mi alma. De repente, vino a mi mente la prueba del mes
anterior y me acordé de las palabras “¡No es hora!”. Me apropié de ellas
y dije: Señor no es posible que tú permitas esta muerte, no es hora, Tú me
necesitas en la tierra. Dame fuerzas para regresar a mi cuerpo y que pueda
levantarlo en tu nombre”.
En
otra ocasión el Espíritu Santo le dice lo siguiente después de que él había
orado entregando la dirección de la iglesia al propio Espíritu: “¿Y
por qué tardaste tanto para decidirlo? Porqué hasta ahora tú eras el pastor y
Yo solo tu auxiliar. Tú me decías: Espíritu Santo bendice esta persona y esta
obra, bendice lo que voy a predicar bendice la iglesia y yo tenía que
hacerlo”.
Mayor
arrogancia encontramos en las afirmaciones de Valnice:
“Todo lo que sale de la boca de Dios es un decreto, pues emitido por
una autoridad cuya palabra tiene fuerza de ley, sus decretos son acompañados de
su cumplimiento.”
Tal
enseñanza es seguida por su propia experiencia personal. Al referirse a la
actitud que tomó al evaluar el horario de las 18:00 horas como momento de
adoración a Maria, ella declara: “Padre, como autoridad espiritual en esta
nación, revoco el decreto de Roma y establezco otro decreto...” “El milagro ocurre cuando yo libero el poder del Espíritu
Santo. Y entonces ocurren milagros pues las personas son transformadas.”
Este ejemplo no es una característica aislada, sino que
se puede ver en los varios líderes que se adhirieron al movimiento, demostrando
ser un espíritu de la época. Pero no son sólo aquellos que andan con Dios los
que parecen gozar de ese estatus. En cuanto a todos aquellos que se oponen al
G-12, se afirma: “Se puede decir que el pastor que no entre en esta dimensión,
está matando el progreso del evangelio en su área... Quién no se reproduce
está afectando la posibilidad de conversión de miles de vidas.”
Es
obvio que los proponentes del G-12 por un lado afirman creer en la soberanía de
Dios, pero por otro lado sus propuestas son inconsistentes con las doctrinas más
elementales de la Escritura, como por ejemplo la omnipotencia de Dios. Por ese
camino, la independencia divina queda perjudicada y Dios se torna dependiente de
los deseos y caprichos humanos.
Además
de la relación con Dios, otro aspecto en el cual los líderes del G-12 expresan
su propia divinización es en cuanto a los espíritus malignos. Las acciones de
los espíritus malignos dependen de la conducta humana: “Todo pecado es una
ruptura de comunión con Dios. Cada nivel de pecado libera una cantidad de
demonios, cada pecado atrae una maldición.
De esa manera, mis actos tienen el poder de liberar (no se sabe bien de
donde) demonios que estaban presos (no se sabe por quienes o para qué)”.
La
doctrina de la salvación en la enseñanza del G-12.
La
consecuencia final de esa exaltación humana es la minimización de la Persona y
obra redentora de Jesucristo y por contradictorio que parezca, la
exaltación del hombre y de Satanás. La seguridad del creyente es reducida si
acaso y en la mejor de las hipótesis, a la de su propia conducta y autoridad
espiritual. El hecho de que las Escrituras nos
enseñan claramente que somos guardados por Dios (Salmo 121) y que Jesús nos guarda (Juan
17:12) es totalmente ignorado. Frente a la perspectiva de guerra espiritual
exagerada por las enseñanzas de la G-12, los demonios alcanzan un poder y una
posición de importancia y en algunas ocasiones hasta por encima de Dios:
“Cuando
peco, abro una puerta de legalidad para que Satanás entre con su propósito de
MATAR, ROBAR Y DESTRUIR... La maldición se infiltra por una legalidad y abre la
puerta para que demonios vengan sobre la vida de la persona.”
Es
importante notar aquí que esta cita se refiere al Encuentro, donde se presupone
que el participante también llamado "encontrista” o
“encuentrista" es convertido. Eso significa que Satanás tiene poder para
entrar en la vida de aquel que fue salvo por Cristo. Más que eso, la conducta
inapropiada es considerada una obstrucción o un impedimento para que Dios
bendiga a sus hijos.
Por
alguna razón, el modelo del G-12 describe al creyente como un ser dividido
entre Dios y el diablo. Pertenecemos a Dios, pero el diablo también ejerce
dominio sobre nosotros. El manual también afirma: “Para que haya cura
interior son necesarios dos pasos: Romper el dominio de Satanás sobre nosotros
y tomar posesión de lo que es nuestro por derecho”.
Esto
nos conduce al verdadero carácter de la doctrina del movimiento G-12, o sea,
su dualismo en donde Dios y los demonios contienden en igualdad de
condiciones. En una narrativa como mínimo pintoresca, Valnice describe el
proyecto “Palacio de la Reina.” En su argumentación y pretenciosa
interpretación bíblica, ella entiende que Pablo no venció a la entidad pagana
en Éfeso (Hechos 19), sino que sólo la debilitó.
Pero
según ella siguiendo datos históricos, fue el apóstol Juan quien derrotó a
aquella entidad y conquistó a Éfeso para Cristo. Ese dominio geográfico de
Dios duró 200 años, siendo después la ciudad otra vez conquistada por tal
entidad. Al explicar la razón para ese dominio, ella afirma: “Hoy Éfeso
queda en Turquía, un país musulmán. Hoy hay sólo 500 cristianos nacidos de
nuevo en aquel país. ¿Qué es lo que aconteció? Diana reconquistó su
trono.”
¿Lo volvió
a reconquistar de las manos de quién? Así, la obra redentora de Cristo es
manchada por las enseñanzas del G-12, tornada sin efecto una vez que somos
sometidos a una salvación que depende de una liberación posterior y de quiebra
de pactos y maldiciones no deshechos por la cruz de Cristo. Esa visión dualista
dispone de las situaciones que escapan del
control de Dios y vivimos así
bajo una constante actividad demoníaca en nuestras propias vidas.
Tales
afirmaciones acercan al G-12 más al gnosticismo del primer siglo que al
cristianismo bíblico. Evidencian la naturaleza sincretista del movimiento y su
total incapacidad de mostrar la soberana obra redentora de Dios. La salvación
es desnudada de su carácter soberano y monergista, y tanto ella como la vida
cristiana dependen de esa aventura humana en el mundo espiritual. Tales personas
no poseen la autoridad para hablar del evangelio de la gracia soberana de Dios.
Además
de negar la obra redentora de Jesucristo, la enseñanza del G-12 aún se opone a
la Persona de Dios. Sus atributos son menospreciados, tales como su bondad, amor
y justicia. En una sesión de regresión, el ministrador del Encuentro es
orientado a conducir a sus encuentristas a perdonar a aquellos que les hicieron
daño. En cada etapa, desde la infancia hasta la vida adulta, el ministrador
deberá instruir a los encuentristas que se acuerden de momentos difíciles,
amargos, traumáticos, etc. Ellos necesitan liberar el perdón hacia las
personas envueltas en cada fase, incluso
a Dios mismo. Tal afirmación se
basa en la hipótesis de que alguien puede estar resentido con Dios. Pero tal
enseñanza ignora y pasa por alto la naturaleza santa y justa de Dios, así como
su inmutabilidad y acentúa el carácter meritorio del sufrimiento humano.
La Eclesiología en el
sistema del G-12
Por
tratarse de un movimiento que se propone ser el modelo eclesiástico del próximo
milenio, podemos definir este punto como una escato-eclesiología. Es notorio
que la motivación del G-12 es el crecimiento vertiginoso de la iglesia. Esto la
transforma en una institución ensimismada, auto-centrada y esclava del
pluralismo y pragmatismo religioso. Tres puntos pueden ser destacados en esa
escato-eclesiología:
En
primer lugar, usando los términos del propio movimiento, la iglesia del
siglo XXI será sobrenatural. Por sobrenatural se entiende el carácter místico
y supersticioso dado al movimiento por el neo-pentecostalismo. Se aguarda para
el próximo siglo el surgimiento de señales en abundancia y el retorno a los
milagros neotestamentarios.
Conforme
a las previsiones de un líder del G-12:
“Creo que brevemente seremos revestidos con la unción de los grandes y
maravillosos prodigios del Espíritu Santo y nuestra sombra curará como la de
Pedro y por nuestra palabra de autoridad los muertos resucitarán y grandes fenómenos
ocurrirán por la fe en el nombre de Jesús”.
Además
de las señales milagrosas, se espera un periodo de innumerables revelaciones
rutinarias, vistas como el “mover” de Dios. Esto implica que en el próximo
milenio la iglesia deberá abandonar sus dogmas, sus doctrinas y que será
conducida solo por las revelaciones.
En
segundo lugar, la iglesia del siglo XXI es vista como un
cumplimiento escatológico. El modelo G-12 se ve como el cumplimiento profético.
Como es de esperarse, tales profecías no son encontradas en las Escrituras sino
que provienen de las revelaciones recibidas por los proponentes del movimiento.
Solo veamos:
“Hemos
recibido la palabra en el sentido de que en los años venideros habrá gente
hambrienta por conocer el mensaje de salvación; millones y millones correrán
por las calles demostrando su deseo de conocer a Cristo y la única estructura
que permitirá estar preparada para esto, será la iglesia en células.”
Las
congregaciones del tipo tradicional en las cuáles no haya más que 200
personas, no estarán en el modelo, porque cada iglesia será como mínimo de
cien mil personas.
Además
de Castellanos, otros líderes del movimiento y sus discípulos tienen la misma
visión profética, la misma expectativa triunfalista para el próximo siglo:
“Teniendo
la convicción de que el modelo de Bogotá era la base para el modelo que Dios
tiene para nosotros, hemos retornado a las convenciones para beber de la fuente.
Creemos que Dios dio al Pastor César Castellanos el modelo de los Doce que ha
de revolucionar la iglesia del próximo milenio. Como hijos que somos del Dios
Todopoderoso, seremos conocidos en los cielos como la generación de las mayores
conquistas y de las mayores cosechas para el Reino de Dios.
Hoy nos encontramos reformando la eclesiología...De ahí
que creo que este movimiento es la complementación de la primera Reforma. Creo
que Él está barriendo los cuatro ángulos de la tierra hoy, en una proporción
y en una velocidad mucho mayor que la Reforma protestante del siglo XVI.”
Queda
claro que el movimiento se ve a sí mismo como un cumplimiento profético, pero
no de las Escrituras sino más bien, de las proyecciones y previsiones hechas
por sus proponentes.
En tercer
lugar, la visión
eclesiástica del movimiento sufrió una influencia empresarial, y por esa razón
se aproximó a conceptos liberales. La división de la iglesia en ministerios
administrativos y espirituales se asemeja a la visión liberal de Adolfo Harnack
acerca de la iglesia. Él idealizó la división entre ministerio religioso y
ministerio administrativo local. Castellanos afirma:
“La
iglesia es la empresa más importante de una nación, por lo que el mismo
crecimiento exigirá que haya dos sectores en el interior de la iglesia: uno de
carácter administrativo y otro relacionado al ministerio pastoral.”
Esto
revela más que una propuesta teológica: expresa la influencia empresarial
de la estructura eclesiástica montada por Castellanos. Su eclesiología está
más acorde con un mercadeo de red que del evangelio. El número 12 es el único
elemento en esa estructura que se relaciona con el evangelio. Aún así, ninguna
parte del relato de los evangelistas nos enseña que los discípulos tuvieran
solo a doce discípulos a la vez.
Siguiendo
una tendencia actual, la administración de Castellanos es centralizadora y su
eclesiología es personalista. Negando evidencias bíblicas, tanto del Nuevo
como del Antiguo Testamento (Deut. 1; Hechos 15; 1Timoteo 1:6-16), Castellanos
defiende el fin de colegiados y asambleas y propone un sistema de gobierno
totalitario y personalista:
“La
época de las asambleas y de los comités de ancianos para dar pasos importantes
en la Iglesia ya pasó a la historia. Estoy convencido de que Dios da la
visión al pastor y en esa medida es a él que el Espíritu Santo le habla,
indicándole hasta donde debe moverse.”
El
G-12 está muy lejos de ser una Reforma, mucho
menos de ser Protestante. Ese movimiento no protesta, sino que mas bien se
acomoda y se amalgama a la filosofía de la época. Surge como una propuesta
innovadora, pero trae consigo doctrinas antiguas. De hecho, el G-12 y el
Encuentro han traído un tremendo efecto nocivo a la iglesia evangélica en
Brasil por ejemplo.
Para
finalizar esta primera parte, me gustaría mencionar algo en lo que podríamos
llegar a la conclusión respecto de este movimiento. En primer lugar, tenemos la
certeza de que tal movimiento va a terminar como tantas otras olas
neo-pentecostales. Sin embargo, así como las demás olas, es probable que
muchas de sus doctrinas y prácticas permanezcan en nuestro medio.
Es
necesario discutir el G-12, pero la discusión debe ir junto a las cuestiones
metodológicas del Encuentro. Con o sin regresión, el Encuentro continuará
enseñando la necesidad de perdonar a Dios y otras cosas bastante cuestionables.
Debemos refutar de forma más amplia la presencia de las teologías
neo-pentecostales y su influencia en la vida y fe de las iglesias evangélicas.
En
segundo lugar, es importante recordar que el movimiento revela la fragilidad de
la enseñanza en las iglesias evangélicas
de la actualidad. Un viento de doctrina con enseñanzas tan fuera de tono con
las Escrituras como lo es el G-12, no es descubierto por miembros de esas
iglesias. El problema se agrava al considerar que nuevas olas nos esperan. Que
Dios nos conduzca a la fidelidad a Su Palabra y a la responsabilidad de luchar
por la fe “una vez dada a los
santos” (Judas 3-4).
SEGUNDA PARTE:
¿VISIÓN CELULAR O VISIÓN SATÁNICA?
Hemos visto cómo iglesias locales sucumben ante las
practicas engañosas provenientes del G-12 de César Castellanos y la ya muy
famosa y debatida Visión Celular. No debemos ser ingenuos y evaluar
el desempeño de una congregación solo por el número de adeptos o el ingreso
económico obtenido. En el mundo espiritual existen muchos otros factores que
debemos considerar. Es más, estos factores deben ser puestos a la luz de la
Biblia para ser aprobados o rechazados como comprobantes de éxito.
El Gobierno de los 12 (G-12) trae
bajo sus brazos un programa que pretende dar un crecimiento acelerado a las
iglesias evangélicas en general. Sabemos que en ámbitos evangélicos existe un
gran anhelo en los corazones de muchos pastores y miembros en general por ver
aumentarse el numero de los convertidos ¿y porque no?, el aumento con ello de
los recursos económicos de la iglesia local. Ambas cosas no son malas en sí mismas.
Nuestra preocupación se centra
en el hecho de que tanto pastores así como otras autoridades eclesiásticas,
por ambición desmedida o por desconocimiento abrazan el plan propuesto por el
G-12, pues entendemos por las investigaciones realizadas, que tal programa
aplicado a una iglesia trae más efectos nocivos que bendiciones. Por tal motivo
presentamos el resultado de nuestra investigación en este trabajo para que sea
analizado por todos los interesados. Recalcamos el hecho de que Dios no usa
nuestras unidades de medidas para calificar de exitoso o no, a un pastor o a una
congregación. El que no tengamos una mega-iglesia no significa que hayamos
fracasado. Como dijo hace poco un
pastor: “Satanás no le teme a las mega-iglesias, pero sí le teme a ese puñado
de hermanos constantes en la oración”.
“Mas os ruego, hermanos, que os
fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que
vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas
no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres y con suaves
palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos”. Romanos
16. 17 - 18
“Para que ya no seamos niños
fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema
de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”. Efesios
4:14
¿En qué consiste la Visión Celular o
G-12?
En Colombia existe
actualmente una iglesia neo-pentecostal carismática de tendencia ecuménica
llamada Misión Carismática Internacional. Esta iglesia fue fundada por el
Pastor César Castellanos.
Castellanos tuvo una iglesia que
en un año según dicen creció de 30 a 120 personas pero no conforme con el
resultado numérico, renunció y se apartó de tal iglesia (MEGALOMANIA). En una ocasión estando de vacaciones en una playa
colombiana recibió una visión en la cual supuestamente Dios le mostró el
modelo de iglesia que Él quería.
Nota:
Ninguna de las 7 Iglesias a quienes Jesús se dirige en Apocalipsis siquiera se
acerca a lo ideal, sin embargo aquí se nos presenta un hombre diciendo tener la
fórmula del éxito.
El plan general del G-12 está
montado sobre el número 12, el cual dicen que es el modelo que Jesús mismo
impuso estando en la tierra al escoger y discipular a 12 hombres, los cuales a
su vez llevarían el evangelio a diferentes comunidades del mundo.
El G-12 propone estructurar toda su organización sobre el número 12,
afirmando que el secreto está en el número 12 y que organizándose de ese
modo, las iglesias obtendrían un crecimiento sobrenatural.
Aquí y de entrada tenemos
nuestro primer cuestionamiento sobre lo planteado por Castellanos y consideramos
que existe una confusión generalizada con respecto a lo que es un modelo y lo
que son simples sucesos que están relatados en el libro de los Hechos.
Concretamente creemos que el hecho de que Jesús haya escogido a 12 personas
para que fueran sus discípulos, no significa que las iglesias evangélicas
deban organizarse en grupos de 12 necesariamente como un mandato divino. Además,
no tenemos evidencias en el libro de los Hechos o en la iglesia primitiva que
los discípulos se hayan reproducido
en otros 12 exactamente (como lo afirma Castellanos que debe suceder hoy en las
iglesias). Notamos por ejemplo, que en la primera necesidad que tuvieron de
organizarse eligieron a 7 diáconos (Hechos 6:1-7).
Además, cabe señalar que
existen otros eventos “modelos” en el libro de los Hechos que son difícilmente
aplicables a nuestra época o a ciertos países, tales como la venta de los
bienes particulares y la tenencia en común de todas las cosas (Hechos
2:43-46; 4:34-35). “Así que no había entre ellos ningún
necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían
el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se
repartía a cada uno según su necesidad”. Si realmente todo el
contenido de Hechos debiera ser aplicado como modelo, ¿Cómo podríamos aplicar
esto a nuestros días?.
Consideramos finalmente que Jesús
llamó a 12 con un fin que va más allá de nuestro inmediato razonamiento y que
para un estudio a profundidad de ese tema, debemos usar aún más tiempo y
espacio en este breve tratado; sin embargo debemos mencionar brevemente el carácter
escatológico de muchos sucesos bíblicos, como por ejemplo, que él número 12
significa elementalmente perfección de gobierno. 12 es producto de 3 (el número
perfectamente divino y celestial) y el 4 (el terrenal, el número de lo que es
material y orgánico). Demostrando así el gobierno de la TRINIDAD (3) sobre la
TIERRA (4).
Es mediante este juego de números
donde entendemos dos cosas a la luz de este estudio: primero que el gobierno
perfecto es solamente capacidad de Dios y en segundo lugar, comprendemos que lo
que gente como Castellanos, Escrivá y otros pretenden, es tomar atributos
divinos. El Gobierno perfecto será solo posible en el milenio y en la eternidad
bajo el reinado de CRISTO. Es aquí donde se nos abre el panorama para entender
algo del porqué Jesús trabajó con 12.
Apocalipsis 21:10-14 describiendo
a la Nueva Jerusalén dice: “Tenía un muro grande y alto con doce
puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que
son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13 al
oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente
tres puertas. 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos,
y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero”.
Apocalipsis 21:16-17
“La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su
anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la
longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. 17 Y midió su
muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel”.
Las medidas de la Nueva Jerusalén
serán de 12.000 estadios de arista, en tanto que su muro será de 144 codos
(12x12). Si la iglesia debe organizarse necesariamente de a 12 ¿Quién osará
ocupar el lugar de Jesús?. No te sorprendas hermano, lamentablemente existen
hombres soberbios que al igual que su padre el anticristo pretenden usurpar el
lugar que solo le pertenece a Cristo en una flagrante burla al Salvador.
El G-12 inicialmente
propone y basa su estructura en dos eventos: las reuniones en Células homogéneas
(mismo sexo y edad) y en los Encuentros. Las células se reúnen en las casas y
están formadas en grupos de 12 y cuando obtienen un crecimiento considerable se
dividen formándose nuevas células. Los Encuentros son llevados a cabo generalmente una vez al
mes y a este encuentro son llevados los nuevos conversos junto con los creyentes
antiguos de la iglesia que abraza la Visión.
Hasta aquí todo parece ir bien,
el problema está en la filosofía general que con gran sutileza tuercen ciertas
doctrinas y ciertos métodos propios de las iglesias evangélicas. Incansables
esfuerzos realizaron las congregaciones fundamentadas en la Biblia para
demostrar al mundo transparencia, luz y honestidad en cuanto sus prácticas y
administraciones. Sin embargo, el
G-12 nos viene con una nube de misterio y sigilo que pretende ocultar un sin fin
de cosas.
Para que todo vaya bien y la Visión
tenga éxito, los proponentes del G12 no solo recomiendan sino que exigen que
sean adoptados sus manuales y libros (Manual del Encuentro y Aplicando con
eficacia la Visión). En tales materiales y sin el apercibimiento de los
miembros de una iglesia local, es donde se gestan con asombrosa sutileza las
maquiavélicas estrategias de dominio y sometimiento.
Ignacio de Loyola y el ocultismo.
En los Encuentros llevados a cabo
por el G-12 o Visión Celular, se practican actividades asombrosamente parecidas
con las desarrolladas por Ignacio de Loyola. Prácticas como la regresión, la búsqueda
de Dios por la fuerza de la mente o de la imaginación humana; se mantiene un
silencio y se lleva a cabo un ejercicio mental guiado por otra persona en donde
el encuentrista es guiado hasta el momento de su gestación en el vientre
de su madre.
Pero, ¿quién fue Ignacio de
Loyola y qué tiene que ver con el G-12? Ignacio de Loyola nació en 1491
llamándose Íñigo de Loyola en España. En 1521, defendiendo a la ciudad de
Pamplona del asedio de los franceses, fue herido en una pierna por una bala de
cañón, un hecho que sería trascendental en su vida. Los franceses admirados
por su valor en la batalla lo devolvieron para que fuera curado.
Una
vez de vuelta en su castillo, Ignacio buscando restablecer su pierna se sometería
a dolorosísimas operaciones que lo pusieron al borde de la muerte y lo dejaron
cojo por el resto de su vida. Aburrido durante su larga convalecencia, pidió
que le diesen libros y le prestaron uno sobre la vida de Cristo y otro libro que
hablaba de la vida de algunos “santos”. Mientras tanto, sus sueños de gloria persistían
(MEGALOMANIA),
pero lo dejaban insatisfecho, mientras que después de leer los libros de
espiritualidad se sentía en paz y satisfecho. Meditando sobre esto, decidió
abandonar sus antiguos objetivos y ponerse al servicio del Señor: desde ahora
sería un caballero de Cristo. Ya recuperado partió a Barcelona, para ir después
a la Tierra Santa.
En
el camino a Barcelona se detuvo en una ciudad llamada Manresa en donde
permanecería por diez meses, rezando y ayunando intensamente en una cueva. Allí
concibió los Ejercicios Espirituales y tuvo una visión después de la cual
nunca vería al mundo como antes: Dios le había concedido la gracia de
encontrarlo en todas las cosas que veía.
Inició
sus estudios en España para ser sacerdote pero los tuvo que finalizar en
Francia. Ignacio y sus compañeros al meditar sobre su futuro se determinaron a
fundar una congregación. Y así en 1540, nacía la Compañía de Jesús de la
cual Ignacio fue elegido superior general. Ignacio a partir de entonces, se
dedicaría a regular y a mantener unida la
orden a través de cartas. Vería crecer la
Compañía que en su vida pasó de tener al
principio tan solo ocho personas hasta llegar a contar con mil miembros.
Loyola desarrolló todo un sistema para buscar a Dios. Esta
metodología estaba expresada en un libro que servía de guía a los que se
ejercitaban con estas prácticas mentales. En dicho libro se indicaba con mucha
exactitud los pasos a seguir para obtener un encuentro efectivo con Dios. Pero
lo que Loyola descubrió no es otra cosa que ocultismo desde el punto de vista bíblico.
Así como los brujos del África, al igual que los mentalistas de la India, de
Japón o de China practican el mentalismo dándole otros nombres, así Loyola
desarrolló un mentalismo ocultista con revestimiento cristiano.
El
mecanismo de Loyola otorgaba una supuesta facilidad para encontrar a Dios en
todas las cosas. Fenómenos que pueden acompañar a estos Ejercicios
Espirituales son los siguientes: toques y halagos divinos, dardos de fuego, éxtasis,
arrebatamientos, raptos de amor, vuelos del espíritu, levitación, bilocación,
estigmatización, la transformación dolorosa como en el Huerto de los Olivos. Lo
que Loyola practicaba aunque muchas veces fue observado con dudas por las
autoridades católicas de la época, fue finalmente aprobado por los
subsiguientes papas, incluso los pontífices del siglo XX califican a Ignacio de
Loyola como una mente brillante del catolicismo romano.
Ya en su
época, Loyola había logrado influir mucho sobre los cristianos, sus prácticas
llegaron ser muy difundidas y aceptadas. Aún en nuestros días existen casas de
retiros donde se llevan a cabo los Ejercicios Espirituales. Dichas prácticas
son incluso recomendadas y bien vistas por las autoridades eclesiásticas católicas
aunque recomiendan que tales practicas sean solo experimentadas por personas
adultas.
La organización fundada por este sacerdote tuvo un
crecimiento muy grande aún durante su vida y quienes sus seguidores serían
conocidos como la Compañía de Jesús o Los Jesuitas. Los Jesuitas tienen una
muy conocida reputación de ocultistas, aunque lo que enseñan a la feligresía
es solo una forma ligera de ocultismo.
Loyola no fue el único “santo” católico que tuvo
experiencias paranormales. F. Leroy fue más allá al
recopilar hasta 250 místicos católicos capaces de atentar contra la ley de la
gravedad, ampliando la lista de Göres con nombres como San Bernardo, Santo
Domingo, San Buenaventura, Pedro Armengol, San Vicente Ferrer, Francisco Suárez,
Felipe Neri, Juan de la Cruz, José Oriol, Juan Bosco, Santa Gemma Galgani,
Teresa Newman, etc.
Sabemos
que la Iglesia Católica considera la posibilidad de elevar a la categoría de
“santo” a sus hombres que realizaron milagros sobrenaturales, tales como
levitaciones y otros fenómenos parasicológicos. No debemos asombrarnos por las
prácticas católicas, pues ellos aprueban y no rechazan abiertamente muchas de
las prácticas que para los evangélicos son de origen ocultista. Aún mantienen
las casas de retiros donde practican los Ejercicios Espirituales desarrollados
por Loyola.
Ignacio
decía lo siguiente respecto a los Ejercicios Espirituales: "Y como en
esta vida tal vez yo no sepa de qué manera alguna centella os pueda satisfacer,
que poneros por un mes en Ejercicios Espirituales con la persona que os nombren
[...]. (Los ejercicios son) todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar,
sentir y entender, así para que el hombre pueda aprovecharse a sí mismo, como
para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos..."
Deben realizarse en un lugar apartado, fuera del hábitat
diario de la persona. Coincidiendo con los Encuentros del G-12, Loyola
aconsejaba que los principiantes no tuvieran acceso al manual de Ejercicios
Espirituales. Aconsejaba, “No ponerles en contacto con el libro sin la
preparación suficiente. De ordinario ha prevalecido la letra sobre el espíritu
y más perjuicio que ventajas...” Coincidente con las recomendaciones dadas en
el Manual del Encuentro del G-12 en su página 3 que dice: “Es expresamente
prohibida la lectura o manoseo de este Manual por personas que aún no han
pasado por el Encuentro”. En
el manual de Loyola así como en el manual del G-12, existe un orden a seguir
con oraciones y frases que deben ser mencionadas con exactitud.
En el
manual de Loyola se busca la autoflagelación mental por la culpa, los pecados,
las debilidades carnales y en los encuentros ideados por Castellanos es idéntico.
El cuerpo y el alma experimentan una separación. Se pierde el contacto con la
realidad. Se experimentan sensaciones paranormales tales como: regresión,
visualización del pasado, éxtasis, vuelos del espíritu, etc. Da a los
participantes una sensación de felicidad única, un gozo incomparable con otras
experiencias. Motiva a las personas a vivir una vida apartada de los pecados.
Temas
tratados en los ejercicios de Loyola: reconocimiento del pecado y de sus
consecuencias, reconocer y comprometerse en la lucha por superar los factores
interiores y exteriores que impiden una respuesta libre, vida de Cristo hasta el
día de Ramos, la Pasión, la Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor
Jesucristo. Algunas de estas experiencias pueden ser bien vistas por un
cristiano, sin embargo la Biblia nos advierte sobre este tipo de prácticas.
Sabemos que la organización fundada por Ignacio de Loyola llegó a crecer tanto
y expandirse en el mundo entero, que fue capaz de llevar sus prácticas a
tierras muy lejanas.
De Loyola a Escrivá con el Opus Dei
El G-12 Evangélico en cuanto al sistema, a la metodología
operacional y al psicologismo, tuvo como su antecesor al G-12 de Escrivá que
forma parte del romanismo. Muchas personas podrán decir que es pura
coincidencia, pero es innegable la procedencia jesuítica de la sigla, del
sistema y también de los métodos. Como mínimo, hay un uso indebido del nombre
y del esquema programático por parte de César Castellanos, quien asegura haber
recibido el modelo de los 12 por revelación divina. Castellanos basa todo su
ministerio sobre la Visión que supuestamente recibió, sin embargo la historia
nos dice otra cosa. Aquí nos preguntamos: ¿Acaso le copió Dios a Ignacio de
Loyola o a Escrivá de Balaguer? o ¿Será que miente Castellanos?.
Fue realmente el Padre español José Maria
Escrivá de Balaguer el autor y creador del G-12, el 2 de octubre de
1928, organización por él mismo designada como el “Opus Dei” (Obra de Dios
).
Dijo que “Dios se
dignó iluminarlo y tuvo una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el Señor
quería con ‘la obra’ a través de los siglos, hasta el final de los
tiempos” (en realidad tuvo alucinaciones o creó una fantasía para
parecer grande). Es algo común en los locos el creer que tienen una misión
mundial salvadora.
Existían
al inicio trece clérigos, todos con votos declarados y sacramentados por el
romanismo. Votos de obediencia, castidad y pobreza. Sin embargo, uno de ellos
renegó de tales votos contrayendo matrimonio permaneciendo solo doce ( 12 )
compañeros fieles y sumisos. Se formó entonces y definitivamente el G-12 o
Gobierno de los 12 que se comparaban osadamente con Jesús y sus doce discípulos,
en donde Escrivá ocupaba el lugar del Hijo de Dios (MEGALOMANIA).
La finalidad que se
buscaba era la de reclutar a laicos prominentes de varios sectores sociales.
Realizaban
Encuentros para trabajar en ellos la “filosofía del sigilo”, la más
poderosa arma que empleaban los Jesuitas hasta tener seguridad de la
“fidelidad absoluta”. Los reclutados por Escrivá y sus clérigos eran
programados para decir que no había secreto alguno. “Mantenemos sigilo solo
para provocar curiosidad” decían ellos, y “mientras más curiosidad se
despierte por el Opus Dei, más ayudarán a divulgar su obra y el
cristianismo”.
Según el Pastor Onezio,
las manifestaciones más divulgadas y difundidas, hijas predilectas del Opus Dei
de Escrivá, fueron y son “Los Cursillos de la Cristiandad”. Las
personas eran retiradas de sus familiares y llevadas a lugares por ellas
desconocidos. Se rompían los vínculos
de parientes y se comprometían a trabajar por el Opus Dei. Lo que leemos del
Opus Dei no es solo su extensa lista de logros, de bibliotecas edificadas y de
instituciones educativas que este grupo ha levantado. En su “contraportada”
nos encontramos con penosas historias y relatos de vidas que fueron primeramente
“lavadas” y después sometidas a un sistema totalitarista.
Para que tengamos una idea del infierno psíquico que
vivieron algunos ex integrantes del Opus Dei (primo hermano del G-12 evangélico).
Veamos lo que dice Raimundo Pániker. (Raimundo Pániker entró en la Obra en
1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción, es
decir, al año siguiente que los "tres primeros).
“El Opus Dei”, nos dice Pániker, “quiere salvar al
mundo de sí mismo en nombre de Dios, pero según sus propias condiciones. Las
condiciones del Opus Dei por supuesto, son idénticas a las de su fundador. Toda
gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través
de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres. De ahí
los traumas que sufren los que se salen. Demasiado a menudo creen y los miembros
del Opus Dei lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen
a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e
inalterablemente perfecta y están destinados a condenarse eternamente”.
"El demonio actúa rápidamente” -le dijo Janet
Gould a su madre cuando le explicaba el porqué no podía abandonar ni siquiera
por un corto tiempo la residencia del Opus Dei para ir a casa de visita- “y lo
hará si yo me marcho de aquí”. (Citado en el "Catholic
Pictorial", 13 de septiembre de 1981. Nota: La señorita Gould ya salió
del Opus Dei).
El impacto sobre los miembros del Opus Dei es predecible.
Se les separa tempranamente de su familia natural. Se les enseña a creer que la
salvación es imposible ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través
de la organización a la que han ingresado. Dicha organización suple su vida
familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad
profesional y en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta.
Cuando se ven decepcionados, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren
marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie fuera del Opus Dei con
quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan
confiar en ellos. Y también han sido educados en la creencia de que al romper
sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida
a través del Opus Dei. Sin el Opus Dei, el antiguo numerario está
condenado". (Recopilado por Michael Walsh, El
mundo secreto del Opus Dei).
Y sigue diciendo: “En la Obra empequeñecen a Dios y le
hacen cómplice de una increíble telaraña para tenernos bien aferrados con
frases tan engañosas como "la infidelidad, romper la unión con Dios, eso
es lo grave" (Escrivá). ¡Ahí está la trampa! Míralo de la siguiente
forma: Para Escrivá, el renunciar a su obra es igual que “¡Romper la
unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación
semejante?).”
Por
algunas facciones dentro del catolicismo romano, el Opus Dei es considerado como
una secta peligrosísima psicológicamente hablando. Leemos de un artículo que
dice:
“...abundan
los casos de perturbación psiquiátrica. Deforman la personalidad por
desenvolverse en normas producto de la mente enferma de Escrivá. El obispo del
Opus Dei Xavier Laurizaca, que escribió el prólogo en el libro ‘Camino’ de
Escrivá, terminó en un manicomio. El padre Arrupe pensaba que el caso de
Escrivá se inscribe dentro del psicoanálisis, pues a menudo afloraban sus
obsesiones sexuales. Carmen Tapia, ex-miembro y autora de: ‘Tras el Umbral:
-Una Vida en el Opus Dei’, refiere que Escrrivá dijo sobre una miembro que
secretamente le trajo correspondencia: ‘ahora será azotada, bájenle la
falda, rompan sus calzones y pónganla sobre el potro”.
Otro
rasgo de megalomanía es que se comparó con Cristo al reclutar a 12
colaboradores -como los 12 apóstoles de Nuestro Señor- para empezar su ‘obra
de Dios’ (Opus Dei), de la cual ha dicho que es divina. Esto significa
blasfemia, habla del producto de su perversa mente como si fuera la obra de
Dios. Se debe tener presente que Escrivá de Balaguer fue un enfermo mental,
cuya desquiciada ‘doctrina’ ha conducido a más de uno al manicomio o a la
consulta psiquiátrica (como es el ya conocido caso de Tudela).
Existen serios indicios y características que delatan al
G-12 evangélico como una copia calcada de lo desarrollado por Loyola primero y
adaptado al siglo XX por José María Escrivá de Balaguer. Citar de nuevo las
similitudes sería extender por demás este material, sin embargo, instamos a
los pastores y cristianos en general a investigar sobre estos tópicos.
Investiguen, lean y examinen con detenimiento pues la salud de las iglesias
evangélicas está en juego.
1 Corintios 10:15 nos dice, “Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo
que digo”.
En demostración de extrema arrogancia decía Escrivá: "la
historia de la obra (Opus Dei) se tendrá que escribir de rodillas".
Nota de los autores de este material: Nosotros
los que somos libres por la Sangre de Cristo escribimos de pie, sin
arrodillarnos jamás ante megalómanos enfermos que intentan someter al rebaño
del Señor.
Definiendo al G12
¿Cómo definir al G-12? ¿En qué
contexto situarle? El mundo
actualmente se encuentra infestado de millares de corrientes autodenominadas
cristianas y los teólogos se esfuerzan por dar a cada movimiento, corriente o
expresión de cristianismo, un nombre y una ubicación en el espectro de las
denominaciones e iglesias. Si para los teólogos este es un trabajo arduo, ¡Imagínese
lo que es mantener un orden en la mente y creencias del pueblo!.
Ahora bien, respecto al G-12
encontramos muchos intentos por definir lo que representa ésta organización en
el ámbito eclesiástico. Queremos a continuación transcribir para ustedes la
definición del Pastor Onezio Figueiredo que dice así:
“Preliminarmente, afirmamos que
se trata de un movimiento para-eclesiástico Inter-denominacional de supuestos
propósitos de evangelismo y avivamiento, de naturaleza carismática, procedente
del carismatismo neo-pentecostal, de supuestos objetivos misiológicos. Se
fundamenta en un sistema organizacional muy amplio. Recoge participantes de
todas las denominaciones. Los recogidos en la “secretísima sala de
meditaciones”(Encuentros), a decir verdad, se tornan “después de trabajados
emocionalmente”, afiliados permanentes de los Encuentros”.