Traducido según apuntes de exposiciones dadas por el Dr. Glenn Martin, 1986.
I. ¿Qué es una cosmovisión?
Romanos
12:1-2.
Las
ideas tienen consecuencias. Nosotros actuamos de la manera como pensamos.
No solo debemos saber lo que
creemos; también debemos saber por qué lo creemos; y debemos
saber lo que no creemos y por qué no lo creemos.
O sabemos esto; o seremos
influenciados y dirigidos por aquellos que sí lo saben. Cada persona o es
dirigida o es dirigente. Como cristianos, ¡debemos ser los dirigentes!
La vida en un tiempo determinado
en un lugar determinado es siempre influenciada por un número relativamente
pequeño de personas, porque solo un número muy limitado de personas saben lo
que creen y por qué, y lo que no creen y por qué no. Un número pequeño de
"líderes bíblicos-cristianos" podrían cambiar el mundo.
El
liderazgo no es lo mismo como ocupar una posición de
poder. Las personas que consideramos como "líderes", en realidad solo
ponen en práctica lo que aprendieron de los líderes verdaderos.
¿Por qué tantos cristianos no
tienen influencia? -Es que saben las respuestas, pero no conocen las preguntas
cuyas respuestas este mundo pos-cristiano busca desesperadamente.
No solo debemos conocer las
respuestas, sino también vivirlas con toda nuestra existencia. Debemos
combinar nuestro conocimiento intelectual con nuestra consagración. El
conocimiento sin consagración nos lleva a una escolástica rígida; la
consagración sin conocimiento nos lleva a un misticismo sin fuerza.
Las
partes de una cosmovisión
-
¿Cuál es la naturaleza, el origen y el destino del cosmos? (la pregunta cosmológica).
-
¿Cuál es la naturaleza, el origen y el destino del hombre? (la pregunta
antropológica).
Por
ejemplo: ¿Es el hombre fundamentalmente bueno o malo? ¿libre o cautivo? ¿racional
o intuitivo? etc. Antes de
responder a estas preguntas, debemos hacer las cuatro preguntas filosóficas
fundamentales. Estas son preguntas a las cuales cada persona busca una
respuesta, sea de manera consciente o inconsciente. De las respuestas a estas
preguntas depende toda nuestra forma de pensar.
1.
La pregunta ontológica (pregunta por la existencia, el
origen): ¿De dónde existimos? Todas las respuestas posibles encajan en una de las
siguientes categorías:
a)
Ontología sobrenatural: un poder sobrenatural creó todo.
(Por
ejemplo una ontología bíblica-sobrenatural: el Dios de la Biblia creó todo).
b)
Ontología natural: Todo existe por medio de fuerzas naturales.
Los
intelectuales modernos se encuentran en un dilema ontológico: Se "abolió"
lo sobrenatural, y por tanto uno es obligado a suponer un origen natural del
cosmos. Pero la ciencia no fue capaz de solucionar la pregunta ontológica de
manera satisfactoria. En consecuencia, o consideramos que la pregunta no tiene
respuesta y es absurda (lo que lleva a la desesperación), o pasamos por alto la
pregunta e intentamos hacer lo mejor de nuestra vida, aun sin conocer la
respuesta. Pero ¿cómo sabemos qué es lo mejor? Para saber esto, tendríamos
que saber primero qué posibilidades existen, o sea, quienes somos en realidad;
pero exactamente esta es la pregunta que nos hemos negado a responderla.
Fuera
de la Biblia no hay ninguna respuesta (ni siquiera a la pregunta: ¿Cuál es la
naturaleza de la energía?, la ciencia hace declaraciones contradictorias en
cuanto a esta pregunta).
2.
La pregunta epistemológica (la pregunta por el
conocimiento): ¿De dónde sabemos?
a)
Epistemología de revelación (un poder superior se comunica con nosotros)
(por ejemplo una epistemología
de revelación Bíblica: La fuente de nuestro conocimiento es la revelación de
Dios en la Biblia, y Su encarnación en Jesucristo.)
b)
Epistemología racionalista
c)
Epistemología intuitiva.
La
epistemología de revelación presupone la racionalidad del hombre,
porque esta es una condición indispensable para que haya comunicación. La
epistemología racional presupone el racionalismo del hombre, o sea, su
razón es absoluta. La epistemología intuitiva presupone que el hombre mismo es
Dios (panteísmo). Los
intelectuales modernos se encuentran en un dilema epistemológico: Al rechazar
lo sobrenatural, aceptaron el racionalismo. Pero la razón llegó finalmente
a la conclusión de que el único conocimiento seguro es el hecho de que no
podemos saber nada con seguridad. (Una expresión dramática de este hecho
eran las revoluciones estudiantiles de la década de los 60’s: Puesto que las
instituciones de educación superior no eran capaces de resolver las preguntas,
los estudiantes se vengaron de sus "torturadores intelectuales". Es
significativo que los estudiantes no destruyeron gimnasios o edificios parecidos;
solo los edificios académicos eran afectados.) Esta tautología lleva a la
desesperación; es necesario tener una respuesta a la pregunta epistemológica.
3.
La pregunta axiológica (la pregunta por los valores): ¿Cuál
es el valor supremo?
a)
Axiología teísta (un poder superior es el valor supremo) (por ejemplo:
una axiología Bíblica-teísta).
b)
Axiología humanista (el hombre es el valor supremo).
c)
Axiología materialista (la materia es el valor supremo).
Los
intelectuales modernos se encuentran en un dilema axiológico: Cuando se
rechaza al Dios de la Biblia, entonces tampoco hay una razón por qué el hombre
debería tener algún valor. Por tanto, se abandonó poco a poco la axiología
humanista en favor de una axiología materialista. Pero en realidad nadie quiere
reconocer esto. Por tanto, se llegó finalmente a la conclusión de que nada
tiene valor. Esto lleva a lo absurdo y a la desesperación. ¡También la
pregunta axiológica exige una respuesta, si no queremos desesperarnos!
4.
La pregunta teleológica (la pregunta del destino): ¿Adónde
vamos?
a)
Teleología del Reino de Dios (Dios es todopoderoso; es Él quien
determina la dirección del tiempo etc.)
b)
Teleología del reino de este mundo.
La
pregunta por el destino presupone que el tiempo tiene una dirección determinada.
Los intelectuales modernos se encuentran en un dilema teleológico: No se
pudo encontrar ninguna fuerza natural que determine la dirección del tiempo.
Por tanto se asume que la historia no tiene sentido ("no vamos a ningún
lugar"). Pero no podemos dejar este "ningún lugar" sin ser
definido: el hombre necesita tener una respuesta.
Después de estas preguntas
filosóficas fundamentales podemos hacer las otras preguntas acerca de Dios, el
hombre y el cosmos; y las respuestas que damos determinarán nuestra vida entera.
|
Nota adicional: (Nota del Traductor) Nuestras respuestas a las cuatro preguntas fundamentales
tienen consecuencias más amplias de lo que nos podemos imaginar. Señalaré
aquí solamente algunas de las consecuencias que surgen cuando admitimos
la respuesta cristiana a la pregunta epistemológica (¿De dónde
sabemos?): -Si admitimos que la Verdad se conoce solamente por
revelación de Dios, entonces debemos cumplir los requisitos para
recibir esta revelación. Algunos de estos requisitos que menciona la
Biblia son: Creer.
Hebr.11:6: "... porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." (Vea
también Hebr.11:1-3.) Cuando se trata de la revelación de Dios, no
necesitamos primero "ver para creer", sino primero creer, y
después veremos. Obedecer. Juan
7:17: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la
doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." Aquí
también: no necesitamos primero "entender para obedecer",
sino primero obedecer, y después entenderemos. El temor de Dios. Prov.1:7:
"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová." (Vea
también Prov.3:5-7, 15:33, Sal.111:10). Temer a Dios implica
entregarnos a Él con todo nuestro ser; no solamente con nuestra "parte
religiosa", sino también con nuestra manera de pensar y argumentar. -Si admitimos que nuestro conocimiento humano es relativo
y limitado, y solamente la Verdad de Dios es absoluta, entonces tenemos
que admitir también que la Verdad de Dios se aplica a todas las áreas
de la vida y del conocimiento científico. Algunos autores, incluso
evangélicos, dicen que existen "dos verdades": una
"verdad religiosa" o "teológica" que encontramos en
la Biblia, y una "verdad científica" en la cual la Biblia no
tiene nada que decir. Por ejemplo, un representante de las Sociedades Bíblicas
respondió a una pregunta respecto a la teoría de la evolución:
"La Biblia no es un libro científico. La Biblia nos da la verdad
religiosa de que Dios creó el mundo, pero la ciencia nos da la verdad
científica de cómo lo hizo." (Esto significa decir que Dios tal
vez sabe algo de teología, pero nada de ciencias.) Pero si Dios es
absoluto, entonces Su Verdad incluye también el área de las ciencias.
La Biblia contiene no solamente "la verdad religiosa", sino
también la verdad científica. -Es claro que la Biblia no nos da respuestas directas a
cada pregunta, sobre todo en el campo de las ciencias. Pero ella nos
muestra como podemos completar nuestro conocimiento: a) Podemos sacar conclusiones de lo que está escrito en
la Biblia y aplicarlo a nuestros tiempos, así como los apóstoles
aplicaron mandamientos y profecías del A.T a la situación actual. b) El Espíritu Santo nos puede dar conocimiento (Juan
16:13). c) Podemos pedir sabiduría de Dios (Stgo.1:5-7) y renovar
nuestro entendimiento (Rom.12:1-2). Cuando empezamos a desechar nuestras
premisas antiguas que contradicen la Palabra de Dios, y empezamos a
edificar nuestro pensamiento sobre la Verdad que Dios nos revela,
entonces podemos llegar a conclusiones correctas también en asuntos que
no están mencionados directamente en la Biblia. -La Palabra de Dios nos exhorta a "llevar cautivo
todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Cor.10:5).
Debemos examinar constantemente nuestros propios pensamientos, si están
conformes a la Palabra de Dios. De la misma forma tenemos que examinar
también los pensamientos y opiniones de otras personas. Las teorías
científicas son una de las formas como el enemigo edifica "fortalezas"
y "altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios". ¡No
podemos aceptar cualquier teoría como "verdad", solamente
porque lo dice un científico! La pregunta epistemológica es la primera pregunta que
debemos clarificar, si queremos tener una cosmovisión cristiana.
Algunos estudiantes tendrán problemas con los conceptos expuestos en
este curso, simplemente porque no han hecho una decisión clara acerca
de la fuente del conocimiento: confían más en los conocimientos de
hombres, o en su propio razonamiento, que en la revelación de Dios. |
Las
presuposiciones de una cosmovisión Bíblica-cristiana
Tenemos
que ocuparnos de las preguntas de todas las áreas de la sociedad, porque
debemos ser un sacrificio vivo para Cristo (Rom.12:1-2). Debemos aprender cómo
"pensar los pensamientos de Dios detrás de Él", para convertirnos en
una fuerza reformadora y para cumplir la voluntad de Dios en todas las áreas de
la vida. Cuando
asumimos una posición bíblica en cuanto a las cuatro preguntas fundamentales,
entonces nuestra sugerencia para la sociedad será que todo sea orientado según
Dios como norma absoluta, en todas las áreas de la vida, no solo en la iglesia.
Por el otro lado, donde se asume una ontología natural, una epistemología
racionalista, una axiología humanista y una teleología del reino de este mundo,
allí el hombre se orientará según el hombre, y esto en todas las áreas de la
sociedad, entonces también en la iglesia.
Las
presuposiciones de una cosmovisión Bíblica-cristiana son estas:
1.
El Reino de Dios es espiritual.
Dios
es siempre el punto de partida. El gobierna
eternamente (vea Gén.1:1, Juan 1:1). Él era, es ahora, y será para siempre.
La soberanía de Dios se aplica
a todas las áreas de la vida; no se la puede limitar en términos de tiempo o
espacio. Por tanto, el Reino de Dios no es idéntico con ninguna institución,
ni siquiera con la Iglesia. Cada área de la vida debe ser un lugar del servicio
a Dios.
2.
El hombre redimido es un sacerdote, rey y profeta bajo el Dios Soberano.
El
sacerdocio general:
Cada persona tiene acceso directo a Dios por medio de Cristo. Él es el único
Sumo sacerdote, y su obra es cumplida.
El
reinado: Dios colocó al hombre
sobre la creación. Entonces, nosotros debemos escudriñar y utilizar la creación
de una manera que agrada a Dios. Por eso, no debemos rechazar la ciencia, pero
tampoco adorarla.
Profetas:
Somos, aunque no tengamos el don especial de la profecía. Es una realidad Bíblica
que Dios "hace saber" al hombre; sobre todo a base de Su Palabra
escrita.
¡Podemos
celebrar a un Dios poderoso! Él es el Creador, el Revelador, el Salvador, el Guía,
el Rey que viene; y esto en todas las áreas de la vida. Dios no quiere que los
sucesos nos sorprendan, sino que sepamos lo que sucedió, lo que sucede y lo que
sucederá, y por qué sucede. No lo podemos saber de manera perfecta, pero de
manera verdadera. La Biblia debe ser la única fuente de nuestro conocimiento.
En este punto, los no creyentes tienen su problema más grande: el hombre no
quiere inclinarse epistemológicamente. Pero también como cristianos, debemos
siempre reconocer que no sabemos nada por nosotros mismos.
Nosotros
vemos tan poco sentido en la historia porque seguimos una interpretación
naturalista de la historia, que no puede saber nada y que considera el presente
como "normal". Los cristianos desean primero conocer el pre-tiempo (cuando
Dios creó todo de la nada), antes de comprender la historia. Desde la caída,
las condiciones del mundo son muy diferentes y en realidad anormales. Lo que es
ahora, no era siempre y no será siempre. Dios "concluirá" el tiempo
para levantar Su Reino. No, la historia no nos da esperanza, sino el Reino de
Dios.
Una
cosmovisión Bíblica-cristiana es la cosmovisión suprema y en realidad la única
posible: Cuando ponemos como absoluto alguna cosa aparte de Dios, entonces
destruimos esta misma cosa, porque nadie y nada puede llevar el peso de lo
absoluto. En cambio, cada persona que se somete a Dios, tiene acceso a Dios por
medio de Cristo. Tampoco debe colocarse alguna institución entre el hombre y
Dios, porque esto significaría ponerse en el lugar de Cristo.
3.
El orden del pacto de Dios
Dios
nos dio un orden del pacto con preceptos para todas las áreas de la vida. La
Biblia describe cómo Dios busca al hombre caído y le presenta Sus preceptos u
"ofertas"; por ejemplo: "Busca primero el Reino de Dios",
"Todo lo puedo por Cristo", "Yo te guiaré", etc. Dios
quiere hacer un pacto con nosotros, o sea, una "oferta" que
inicialmente es unilateral por parte de Dios. (Esto es algo que olvidamos a
menudo, porque pensamos a la manera humana que un pacto es un contrato entre dos
partes iguales, en un nivel "horizontal"; pero Dios está muy por
encima del hombre.)
¿Cuál
es la diferencia entre el cristianismo y todas las otras religiones? -El Dios de
la Biblia vive, los otros dioses son muertos.- También podemos decir que es la
diferencia entre objetivo y subjetivo: La religión empieza con el hombre que se
extiende hacia Dios. Existen religiones teológicas (donde un dios del "más
allá" es lo absoluto), y religiones antropológicas (donde el hombre es lo
absoluto). Pero cuando el hombre empieza consigo mismo, también terminará con
el hombre, porque el hombre finito no puede por sí mismo llegar al Dios
Infinito. -En cambio, el cristianismo empieza con Dios, con lo objetivo: con
Dios quien se extiende hacia el hombre. Esta es la diferencia entre toda religión
(aunque se llame "cristiana"), y el cristianismo verdadero.
Aun
el orden del pacto de Dios no se debe poner como absoluto. Este orden es un medio
para que el hombre pueda caminar en los caminos de Dios. El pacto de Dios es un
pacto personal, un pacto de la Salvación por gracia, y la posibilidad de
acercarnos a Dios. (A menudo estamos demasiado ocupados con buscar la voluntad
de Dios, mientras Él desea que conozcamos en primer lugar a Él mismo como
persona. Entonces se nos aclarará Su voluntad también.)
Dios hace, por ejemplo, un pacto
eclesiástico (el reconocimiento de que cada miembro del Cuerpo de Cristo puede
conocer a Dios y aplicar Sus caminos en la iglesia), un pacto social (que el
hombre puede aplicar los caminos de Dios en sus relaciones con otras personas),
un pacto matrimonial, un pacto familiar, el pacto de una vocación, etc.
Que
el hombre es caído, no significa que el hombre fuera insignificante o sin
responsabilidad o predeterminado; pero que no puede liberarse por sí mismo del
dilema en el cual nació. Para esto, el hombre depende de la obra de Dios.
Como ciudadanos regenerados del
Reino de Dios podemos ser una fuerza renovadora en este mundo, "sal y luz"
(ambas son necesarias para vivir). Dios coloca nuestra época sobre el
fundamento de personas redimidas; Su Reino ya está gobernando en los corazones
de los creyentes. En contraste con el mundo que se ocupa con más y más
intensidad de su futuro y de una salvación futura, nosotros podemos apoyarnos
en una victoria ya ganada; solo esperamos la "entronización oficial"
de nuestro Rey.
II.
Cosmovisión Bíblica-cristiana en la sociedad
Tenemos
una ontología Bíblica-sobrenatural, una epistemología de revelación Bíblica
(nuestra fuente de conocimiento es la revelación de Dios en la Biblia y Su
encarnación en Jesucristo), una axiología teísta (Dios es el valor supremo;
pero según la Palabra de Dios, también el hombre tiene mucho valor como imagen
de Dios), y una teleología del Reino de Dios (Dios está en control sobre todo).
Según esta base tenemos que ordenar todas las áreas de la vida.
La educación (Adquisición
de informaciones; medios de comunicación; escuelas):
Es
bíblicamente fundamentado que aprendamos a leer, escribir y calcular.
La meta de una educación Bíblica-cristiana
es:
Conocer a Dios (y aplicar Sus caminos a todas las áreas de la vida).
Conocer todas las otras cosmovisiones de una manera justa (porque no
podemos estar conscientes de nada en un vacío: no podemos saber lo que
creemos, sin saber a la vez lo que no creemos).
Re-interpretar todo conocimiento, a base de las presuposiciones,
principios y cosmovisión bíblicas. Esto es de especial importancia en
nuestro mundo pos-cristiano. Tenemos que re-interpretar casi con tanta
frecuencia como respiramos, sino seremos dirigidos por personas que tienen
una cosmovisión enemiga.
¡Una
ciencia bíblica exige mucho! Tenemos que dominar sus fundamentos y métodos;
pero igualmente tenemos que dominar el conocimiento de Dios y de Su manera de
pensar.
La
iglesia:
La
iglesia tiene que dirigir a todas las personas hacia Dios.
La
iglesia tiene que unir a los redimidos en Cristo, como el Cuerpo de Cristo.
El
derecho:
Cuando
preguntamos: ¿Qué es la ley? -¿Qué es la justicia?- etc, la respuesta
cristiana será siempre: "Dios es la ley, la verdad, la
justicia", etc. Por tanto sabemos que "en Él vivimos, y somos".
Toda ley tiene que ser fundamentada sobre la Biblia, o sea, sobre principios bíblicos.
El
área civil-social (el conjunto de todas las relaciones humanas):
El
gobierno civil es un don de Dios para la dirección de un mundo caído. Dios está
sobre todo; no existe ninguna "esfera secular". Todo es sagrado, en el
sentido de "incluido en la esfera de Dios"; porque Dios gobierna sobre
todo. Si aceptamos una separación entre "sagrado" y
"secular", entonces ya hemos perdido la lucha antes que empiece.
No es un asunto de relevancia, sino de reverencia: de la relación correcta de
cada uno con Dios. O soy reverente en todas las áreas de mi vida, o en ninguna;
o estoy en una buena relación con Dios y esto se manifiesta en todas las áreas
de mi vida, o mi relación con Dios no es buena.
Una
separación entre iglesia y estado es necesaria, pero no en el sentido de "sagrado"
y "secular", sino porque Dios creó estas dos instituciones para fines
diferentes. Cuando
no se considera a Dios como soberano, la consecuencia será o la dictadura o
la anarquía. En el lugar de Dios se pone aquello que el hombre cree haber
creado primero: el gobierno. Entonces se considera que el Estado es soberano,
entonces el Estado se eleva al nivel de Dios. Ya no se considera al estado como
instituido por Dios para garantizar Sus leyes y ordenanzas, sino como una
institución del hombre para su propio bienestar y su propia salvación.
Entonces,
cuando hay problemas en el estado, se intenta darle aun más poder para
solucionar estos problemas, y esto lleva a la dictadura. O aquellos que no
tienen el poder consideran que todo gobierno es malo, y desean la anarquía.
Esto es en realidad blasfemia: puesto que Dios instituyó el gobierno, al
rechazarlo estaríamos diciendo que Dios no sabe lo que hace.
Es bíblico honrar el gobierno
como un don de Dios.
(Vea
también: "El
calvinismo y la política")
Las
artes
El
arte tiene que ver con la belleza. Dios es también belleza; ¡entonces los
cristianos tienen mucho para escribir, pintar, cantar, etc.! Podemos tomar a
Dios mismo como motivo artístico; pero también Su creación, y al hombre, que
aunque caído, sigue siendo hermoso. (Vea
también: "El
calvinismo y las artes")
La
economía
Abogamos
en favor de la propiedad privada y la economía del mercado, pero con algunas
limitaciones bíblicas importantes: La
propiedad privada se presupone por ejemplo en el mandamiento: "No hurtarás".
Pero mi propiedad no me pertenece absolutamente. Cada uno es un
administrador para Dios y es responsable ante Él por todo: el tiempo, los dones,
la propiedad, etc.
La
economía del mercado tiene que ser unida con justicia en cuanto a los precios y
salarios. El mercado, aunque es un mecanismo creado por Dios para mantener la
justicia en cuanto a precios y salarios, no debe ser tomado como absoluto.
¿Qué es un precio justo? -Un
precio justo es un precio que el vendedor puede cobrar con conciencia limpia
ante Dios, y que el comprador puede pagar con conciencia limpia ante Dios.
Entonces, el vendedor no debe siempre cobrar el máximo, y el comprador no debe
ofrecer siempre el mínimo, de lo que soporta el mercado. Los negocios en sí no
son injusticia, pero deben llevarse a cabo de manera justa. Esto se aplica a
ambas partes: El comprador que conscientemente y sin informar al vendedor, paga
un precio del cual sabe que es demasiado barato, es igualmente un ladrón ante
Dios, como el vendedor que exige un precio demasiado elevado.
El
trabajo
Se
realiza para Dios y bajo Dios, y puede considerarse una forma de adoración. En
el idioma inglés, la palabra "work" (trabajo) tiene la misma raíz
como "worship" (adoracion). A
base de las "ofertas" bíblicas para nuestra vida, es inimaginable que
un cristiano viva en pobreza permanente. Si considero el trabajo como
adoración y busco en el trabajo primero el Reino de Dios, entonces también
tendré éxito y habrá una demanda de mi trabajo. Entonces me consideraré
también llamado por Dios para realizar mi trabajo específico.
La
filosofía contemporánea nos dice que el trabajo es solo un medio para
aprovecharnos de las leyes naturales, y que su éxito es la expresión del éxito
personal. La consecuencia es una adicción al trabajo. Por causa del relativismo,
el trabajo ya no tiene ningún sentido en relación con lo absoluto. Por tanto,
uno intenta solamente ganar el máximo con un mínimo de esfuerzo. ¡Así no
puede sobrevivir ninguna sociedad! Los problemas económicos actuales son en el fondo problemas políticos;
y los problemas políticos son en el fondo problemas intelectuales y teológicos.
Tenemos la economía equivocada porque tenemos la teología equivocada.
¿Qué
podemos decir de los desempleados? -Tenemos que discernir entre aquellos que no
quieren trabajar, y los que no pueden trabajar. Para
aquellos que no quieren trabajar, un castigo es apropiado, como en los tiempos
de los puritanos. La negación de trabajar es en realidad la negación de adorar,
y por tanto blasfemia. Para
aquellos que no pueden trabajar, somos responsables. Hasta donde sea posible,
tenemos que impartirles habilidades que les permiten trabajar; pero aquí es
también el lugar de la caridad cristiana (ofrendas).
Hoy
en día, en lugar de la caridad cristiana se cobran impuestos. Pero en realidad,
los impuestos deberían servir para el mantenimiento del gobierno y del Estado,
no para la redistribución de las riquezas. ¡El "Estado de asistencia
social" es diabólico! Lo que sucede es que se pone en el centro a aquel
que recibe la ayuda; y éste considera que el Estado es su sustento -en lugar de
Dios. La asistencia social bíblica
consiste en que el amor de Dios fluye a través de las personas. La persona que
recibe ayuda, no debe ser hecha dependiente de instituciones o de algunas
personas generosas, sino debe depender de Dios como fuente de su sustento. El
hombre que es egoísta por naturaleza, debe ser movido por la misericordia de
Dios. En el estado, la comunidad de todos los ciudadanos, el sistema de
asistencia social se pervierte mucho más rápidamente que en la iglesia, la
comunidad de los creyentes.
Un
pequeño número de personas con los dirigentes fundamentales de los hombres:
aquellos que saben lo que creen y por qué lo creen, y saben lo que no creen y
por qué no lo creen. Un número pequeño de líderes bíblicos-cristianos podrían
causar una Reforma grande. Y esto será necesario, si el Señor no regresa
antes. En esto, solo Dios debe
dirigirnos. Como ciudadanos del Reino de Dios, con una mente renovada, podemos
convertirnos en una fuerza reformadora, con la Biblia como punto de referencia.
|
Algunos
aportes al tema del TRABAJO: (N.d.Tr.)
El trabajo no es una maldición. El trabajo es un llamado de Dios. En 1 Cor.7:20
("Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede"),
Lutero tradujo según el original griego "estado" con "VOCACIÓN",
lo que es sinónimo de "llamado", según la raíz de la
palabra. -Este versículo se encuentra en el contexto del llamado de
Dios para ser esclavo o libre. Lutero puso con su traducción la base
para un nuevo concepto (o mejor dicho, regresó al concepto bíblico) de
"vocación" y trabajo. Cada trabajo, incluso el trabajo de un
esclavo, es un llamado de Dios. Muchos historiadores, tanto cristianos
como no cristianos, atribuyen a este concepto del trabajo el desarrollo
técnico, científico y económico que Europa experimentó en los siglos
después de la Reforma. Dos citas que
subrayan este concepto: "Y todo lo
que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor
Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. ... Y todo lo que
hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque
a Cristo el Señor servís." (Col.3:17, 23-24 -los últimos dos
versículos nuevamente en el contexto del trabajo de un siervo o esclavo.) "Entonces
cada uno tiene su vocación en la cual sirve a Dios, si la ejerce con
diligencia. Un gobierno que preside y gobierna bien, sirve a Dios. Un
ama de casa que cuida a sus hijos; un padre que se alimenta de su
trabajo; un estudiante que estudia con diligencia, sirve a Dios....Antonio
escapa y se sienta en el desierto, Jerónimo hace peregrinajes a la
Tierra Santa y exhorta a la castidad, y esto es lo que el mundo estima
como cosas grandes y admirables. Pero que Sara está en el hogar, cocina
y atiende a los invitados, esto no solamente no se percibe como una
buena obra, sino al contrario, es visto como un impedimento de otras
buenas obras. Pero el que está atento a la Palabra, encontrará que
Sara hizo con ello una obra mucho más santa que todas las obras de los
monjes y ermitaños." El trabajo
es adoración. Algunas consecuencias prácticas:
|
III.
Interpretación de la historia
Solo
Dios es objetivo y absoluto; todo lo demás es subjetivo y relativo. Nuestro
punto de referencia, al interpretar la historia, es la revelación de Dios en la
Biblia. La historia es Su historia. (inglés:
"History is His story").
La
interpretación naturalista de la historia
A
diferencia del animal, el hombre tiene la capacidad de recordar. El hombre no
puede pensar o actuar sin apoyarse en sus recuerdos. Lo mismo se aplica a una
sociedad entera, una familia, un estado. La pregunta es: ¿Cómo
interpretamos nuestros recuerdos? El
mundo tiene una interpretación naturalista de la historia. En esta interpretación,
ciertas épocas se consideran "buenas" y otras "malas":
La
antigüedad se considera "buena" porque el
hombre se esforzó mucho para liberarse de la fe en lo sobrenatural. Pero en el
momento más "desafortunado", cuando el hombre casi se había "liberado",
surgió un nuevo movimiento sobrenatural: el inicio del cristianismo.
La
Edad Media se considera "mala", porque no se
alcanzó ningún progreso material, solo un progreso espiritual; porque el
cristianismo triunfó y la "luz de la civilización" se apagó.
La
ilustración se considera "buena" porque el
aprendizaje renació y porque la "luz de la civilización" volvió a
aparecer.
La
época moderna se considera "la mejor de todas las épocas",
porque el hombre se está nuevamente liberando de la fe en lo sobrenatural, y
quiere edificar una sociedad perfecta. ¡Todos los campos de estudios
están influenciados por esta interpretación de la historia!
Posibilidades
de una interpretación: la re-interpretación Bíblica
1.
Podemos dividir la historia en tres épocas:
La época pre-cristiana
La época cristiana (después de que Cristo penetró la historia)
La época pos-cristiana (en la cual el pensamiento ya no empieza y
termina con Dios, sino se niega lo sobrenatural).
2.
Podemos seguir una secuencia teológica en la historia y observar cómo la
manera de vivir de la humanidad cambia de acuerdo con su actitud hacia Dios:
Politeísmo
Monoteísmo (Tiempo del AT)
Teísmo Bíblico del cristianismo (Trinidad)
Teísmo naturalista (escolástico): los pensadores empiezan a
marginar a Dios y a colocar al hombre en el primer plano.
Deísmo ("Dios se retiró después de haber creado el mundo")
Panteísmo: Dios es humanizado y el hombre deificado; "Dios y
el hombre son uno". Si el hombre es "una parte de Dios",
entonces la sociedad debería ser mejor. Desafortunadamente, el panteísmo
no produjo ninguna sociedad mejor. Por tanto, la sociedad dejó de creer en
Dios.
Ateísmo: Esta posición demostró ser todavía una posición
demasiado "blanda".
Anti-teísmo: el esfuerzo activo de erradicar todo pensamiento en
Dios.
Pos-teísmo: La pregunta acerca de Dios se considera obsoleta, solo
un problema académico. Pero el pos-teísmo tampoco produjo una sociedad
mejor.
Ocultismo, satanismo: Un regreso al mundo espiritual, pero ahora ya
no de acuerdo al Espíritu de Dios.
Esta
secuencia se puede observar en la historia del mundo entero.
3.
Podemos examinar las diferentes tradiciones en conflicto:
-
La tradición de Dios: quien es Él, lo que Él hace, lo que Él hará.
Esta
tradición se expresa por ejemplo, en los judíos del AT, en los cristianos
primitivos, en Agustín, en la Reforma, en la tradición evangélica.
-
La tradición que empieza con el hombre: quien es él y lo que hace.
Pero
esta tradición no puede empezar con el hombre como en un vacío. Por tanto, en
realidad empieza con el hombre que está al servicio de los poderes del enemigo.
El hombre no puede ser "neutral": o es siervo de Dios o es siervo
del enemigo. Esta
tradición se expresa por ejemplo, en los griegos antiguos y el helenismo, en
los romanos, en la escolástica, en el humanismo y el renacimiento, en el
racionalismo de la Ilustración, en la romántica y el transcendentalismo, en la
filosofía evolutiva en sus diferentes variaciones (darwinismo, pragmatismo,
marxismo, freudianismo, etc.), en el existencialismo, en el ocultismo y en el
satanismo.
V.
Pensar de manera Bíblica-cristiana
El
pensamiento Bíblico-cristiano es en primer lugar el reconocimiento de que el
hombre no es Dios. El
pensamiento Bíblico-cristiano nos libera para ser líderes.
Se requiere un largo proceso de
crecimiento para llegar a pensar de manera Bíblica-cristiana.
El hombre no es Dios.
Por tanto, todas las conclusiones humanas se basan necesariamente en ciertas
presuposiciones o axiomas. En otras palabras: ¡Todo pensamiento humano se
basa en alguna forma de fe! Solo podemos escoger entre la fe en la revelación
bíblica, la fe en la razón, o la "fe en la fe". Por tanto, tenemos
que reconocer que todo nuestro pensar se basa en una de estas dos formas de fe:
a)
O en la fe en la revelación de Dios y Su presencia,
b)
O en la fe en las conclusiones de hombres.
La
fe en la revelación de Dios y Su presencia:
El
hombre no puede comprobar que Dios está presente. Tampoco puede comprobar que
la Biblia es la revelación de Dios. Si esto fuera posible, el hombre sería
igual a Dios. Lo finito no puede comprobar lo infinito; lo creado no puede
comprobar al Creador. Entonces, vivimos a base de la fe en lo que suponemos que
es la revelación de Dios, del cual suponemos que Él está presente.
La única alternativa a esta
clase de fe es:
La
fe en las conclusiones de hombres:
Esto
significa vivir a base de la fe en lo que sabemos que son conclusiones de
hombres, de los cuales sabemos que están (o estuvieron) presentes.
Si escogemos esta clase de fe,
entonces seremos pronto los más infelices de todos los hombres. Lo único que
es seguro acerca de las conclusiones humanas, es que nada es seguro. Esto es
confirmado por cada rama científica: Lo que ayer se consideraba comprobado, hoy
ya no es cierto; y lo que se considera comprobado hoy, ya no será cierto mañana
(Vea 2 Tim.3:7). Cuando
empezamos con el hombre, no podemos escapar de la relatividad. Podemos proyectar
lo finito hacia afuera, tan lejos como queremos: nunca llegaremos a un punto de
referencia infinito. En consecuencia llegamos al existencialismo: No existe
la objetividad ni lo absoluto; todo es absurdo.
La
única salida consiste en suponer que lo absoluto existe; que existe un
Dios quien se revela, quien hace saber al hombre (no completamente, pero
verdaderamente). Cuando nos arriesgamos a pensar bíblicamente, entonces
comprenderemos que podemos saber, porque el Espíritu de Dios da testimonio a
nuestro espíritu, por causa de la obra redentora cumplida por Cristo, de que
somos hijos de Dios. Sin
poder comprobar a Dios, ni que la Biblia es Su Palabra, pero a base de la
suposición que hemos aceptado, de que Dios existe y de que la Biblia es Su
Palabra, podemos saber que existe la obra redentora de Dios, cumplida en
Cristo; y cuando aceptamos esta obra redentora para nosotros, tenemos el
testimonio del Espíritu de Dios en nuestro espíritu (y esto confirma que
nuestras presuposiciones eran correctas).
Pensando
bíblicamente, podemos y debemos cuestionar todo sistema de pensamiento, si hace
y responde las preguntas fundamentales, y esto de una manera que se pueda
vivirla. El único "sistema" que hace esto de manera satisfactoria, es
el sistema Bíblico-cristiano. Todos los otros sistemas se convierten
necesariamente en ideologías que dividen al hombre y que causan tensiones
interiores (uno cree algo teóricamente, pero se ve obligado a vivir de manera
diferente en la práctica, porque no podemos vivir excepto en el marco de la
verdad de Dios.) Aun peor es cuando la ideología se toma por absoluta. Solo al
pensar bíblicamente, escapamos del peligro de tomar lo relativo por absoluto y
lo absoluto por relativo. Lo relativo en lo cual estamos encerrados, es por
ejemplo: el espíritu prevaleciente del presente; la cosmovisión dominante; el
sistema teológico en el cual crecemos; nuestro origen en cuanto a nuestra
familia, iglesia, cultura, nación, civilización, idioma; nuestra rama de
estudios y la manera como nos la enseñan; etc.
Siempre
debemos hacernos preguntas como las siguientes: ¿Qué es equivocado en el libro
que estoy leyendo; en la enseñanza que estoy escuchando? ¿En qué basa este
autor todo su pensamiento? ¿En el Dios de la Biblia o en otra cosa? (Si es otra
cosa, entonces no podemos aceptar sus conclusiones como absolutamente verdaderas.)
Leer
todavía no es saber; escuchar todavía no es comprender; ver no es creer. ¿Cómo
debemos leer, escuchar, ver, pensar? Por ejemplo, cuando leemos un libro, leemos
solamente lo que las presuposiciones del autor nos permiten leer. Pero debemos
aprender a escuchar, a leer y a pensar bíblicamente.
Cuando
hacemos esto, seremos liberados para el liderazgo y podremos leer, ver, escuchar
etc. sin ser influenciados (o decidiremos que no querremos ver o escuchar
ciertas cosas). Cuando leemos algo, sabremos discernir: ¿Cuáles son las
presuposiciones del autor? ¿Cuáles son sus conclusiones? ¿Son estas
conclusiones lógicas? Al mismo tiempo podremos saber cuáles son, en cambio, nuestras
presuposiciones y nuestras conclusiones. "Ustedes sabrán la Verdad
(y Dios es la Verdad), y la Verdad les hará libres." (Juan 8:32) "Donde
está el Espíritu del Señor, allí hay libertad." (2 Cor.3:17).
Si
no dominamos el pensar bíblicamente, caeremos en una de dos trampas:
Nos retiraremos porque no sabemos cómo manejar las cosas con las
cuales nos enfrentamos. Como cristianos, nos retiraremos de la cultura, la
política, etc, y reduciremos el cristianismo a la iglesia. Entonces ya no
tendremos ninguna influencia en el mundo.
O nos dejaremos influenciar por el mundo, y cuando nos damos cuenta,
odiaremos a aquellos que nos influencian, sean autores, actores, periodistas,
etc. -entonces nos amargaremos porque no entendemos las cosas. Comprender a
nuestros enemigos y amarles, es posible solamente cuando pensamos bíblicamente.
Entonces podremos diferenciar, por ejemplo, entre un comunista (al cual
amamos) y el comunismo (que odiamos); y podremos decir con Jesús: "Perdónales
porque no saben lo que hacen." Incluso podremos comprender por qué
hacen lo que hacen, y confrontarles con su manera de actuar, sin herirles
personalmente.
Necesitamos
la armadura espiritual (Ef.6:10-18):
El cinturón de la verdad: el conocimiento correcto,
La coraza de la justicia: la acción correcta,
Las botas de la disposición de la noticia correcta,
Sobre todo el escudo de la fe: la
defensa correcta que es el pensamiento Bíblico-cristiano; este escudo apaga
todos los dardos encendidos del enemigo.
El yelmo de la justicia: la relación correcta con Dios,
La espada del Espíritu: el arma correcta,
La oración en el Espíritu: la dirección correcta por medio del
Espíritu de Dios,
La oración por los santos: la comunión correcta.
La espalda no es protegida: El cristiano nunca retrocede, ni se
mueve de manera "dialéctica".
Para
aprender a pensar bíblicamente, es necesario quitar una "capa" tras
otra de nuestras presuposiciones antiguas, hasta llegar al punto de partida
inicial. De allí podemos empezar a edificar nuevamente, con presuposiciones bíblicas.
De la misma manera tenemos que quitar muchas "capas" de conclusiones
en todo lo que leemos o escuchamos, hasta llegar a las presuposiciones que
originalmente están detrás de ello. Al leer o escuchar algo, no debemos
quedarnos con las conclusiones del autor. En primer lugar tenemos que preguntar
dónde el autor empieza a pensar. Cada autor tiene un tal "punto de
partida", esté consciente de ello o no.
(Este
tema se ampliará en la sección "Evaluación
y reinterpretación bíblica de los conceptos que encontramos en el mundo")
V.
Evangelización y Reforma Bíblica-cristiana
Siempre
tenemos una cosmovisión. Entonces, si no tenemos la cosmovisión bíblica,
tenemos otra. Cada persona vive a base de su cosmovisión, no importa si haya
escogido su cosmovisión él mismo o si esté siguiendo a otras personas.
Evangelización
bíblica.
Si
existe una cosmovisión bíblica, entonces existe también una evangelización bíblica.
Puesto que demasiados cristianos no tienen una cosmovisión bíblica y no
empiezan con Dios en su manera de pensar, no se dan cuenta que la Biblia habla
de todas las preguntas fundamentales y da todas las respuestas.
El punto de partida y más
importante es Dios mismo. El segundo punto es la Creación (¡no
la Salvación!). El tercer punto más importante es la pregunta acerca del
origen del conocimiento: ¿Qué existe? Y, ¿Cómo sabemos? -Una
parte del conocimiento (a base de la revelación de Dios) es el hecho de que el
hombre ha caído y necesita la obra redentora de Cristo para ser reconciliado
con Dios.
Cuando
los cristianos abandonan la cosmovisión bíblica, esto tiene consecuencias
negativas para la evangelización: Se predica solo a Cristo; pero esta es solo
una parte de la Verdad. Se empieza y termina con Cristo en vez de Dios. Aunque
Cristo es Dios; pero Dios es también el Padre y el Espíritu Santo. Cuando
empezamos con Cristo, entonces empezamos "en el medio de lo desconocido",
porque así las personas no comprenden por qué necesitan a Cristo.
Tenemos
que hablar sobre la aplicación de Dios y de Sus principios a todas las áreas
de la vida, y que solo Dios en Jesucristo es el Salvador. Así aclaramos que
nuestro problema principal es nuestra enajenación de Dios. Pero este es solo el
punto de partida: Después de reconciliarnos con Dios, somos llamados a
glorificarle a Él y a servirle a Él como Señor, o sea, reconocerle a Él como
Él que determina las normas para todas las áreas de nuestra vida.
Muchos
cristianos evangélicos tienen un pensamiento dividido: Aunque ven que existe
una cosmovisión Bíblica, no empiezan con Dios y la Creación; por tanto,
predican cosas que no son aceptables para la razón; se convierten en "místicos"
que no tienen ningún atractivo para los intelectuales; giran siempre en círculos
muy pequeños y no ven la relación de su fe con lo entero de la vida.
En
cambio, cuando confrontamos a un intelectual con una cosmovisión completa, él
tiene por lo menos un interés académico: se ve obligado a reflexionar y a dar
una respuesta. Muchos evangélicos empiezan con la Salvación y dicen a los
hombres que deben ser salvados de la "esfera secular" para convertirse
en miembros de la iglesia. Esto parece como si la iglesia fuera la única esfera
importante de la vida. En cierta manera, este testimonio es bueno y necesario;
pero no debe empezar ni terminar allí, sino debe empezar y terminar con Dios.
Un
ejemplo de la tragedia de las misiones evangélicas es el continente africano.
Estadísticamente, África es hoy el continente más cristiano. Un incrédulo
que compara esta estadística con la situación actual en África, nunca querrá
volverse cristiano. ¿Por qué es África hoy en día un tal caos? -A los
convertidos no se les enseñó aplicar a Dios y Sus principios a todas las áreas
de la vida. En cambio, a los niños talentosos de los cristianos les enseñaban
a leer y escribir; algunos de ellos se hicieron pastores. Pero puesto que los
cristianos no hicieron otros ministerios aparte de fundar iglesias, les enviaron
a estos alumnos a Europa o América para completar su educación. Allí
aprendieron la filosofía evolutiva, y especialmente el marxismo. Los cristianos
les habían enseñado a leer; ahora los marxistas les dieron los libros. Después
de la independencia de los estados africanos, estos cristianos apóstatas se
convirtieron en líderes políticos e intelectuales. Si hubieran, en cambio,
experimentado una evangelización realmente bíblica, entonces hubieran tenido
una cosmovisión bíblica fuerte y no se hubieran dejado influenciar por otras
corrientes.
Muchos
teólogos dicen que cada cristiano, en su vida personal, tiene que llegar a un
"punto de crisis" (que no tiene que ser idéntico con la conversión),
donde reconoce su necesidad de entregarse y sujetarse completamente a
Dios; de recibir a Jesús no solamente como su Salvador, sino también como su
Señor. (Los calvinistas llaman este punto "Reconocimiento de la soberanía
de Cristo", los wesleyanos "Santificación", y los carismáticos
"Llenura del Espíritu Santo".) Jesús debe ser el Señor en todas las
áreas de la vida y de la sociedad.
Una
evangelización bíblica es muy necesaria. Entonces las personas experimentarán
una gran liberación para el servicio de Dios, no importa en cual área de la
sociedad estén trabajando. Y un cristiano ya no se sentirá avergonzado si
tiene "solamente" un trabajo "secular". Cada cristiano tiene
un llamado de hacer algo que solamente él puede hacer, porque Dios se preocupa
de la civilización entera.
Reforma
bíblica.
Una
Reforma bíblica significa llevar todas las áreas de la vida bajo la soberanía
de Dios. La
única alternativa a una Reforma sería una revolución (la creencia de que el
hombre por sí mismo puede crear un nuevo orden -pero el hombre, por sí mismo,
no puede crear nada sino destrucción y muerte.) Dios tiene que gobernar primero en nuestros
corazones, antes de que pueda estar presente en nuestros pensamientos. Una
Reforma no puede planearse humanamente; no podemos juntos "tramar una
Reforma". Una Reforma es un movimiento de Dios en los corazones y
pensamientos de las personas que le reconocen no solo como Salvador sino también
como Señor, y que le sirven. No podemos "estudiar cómo se hace una
Reforma", solo cómo se llevaron a cabo las Reformas del pasado. Dios no es
limitado en los medios que Él usa; pero Él se decidió a usarnos a nosotros,
los hombres redimidos. Sin embargo, no nos obligará a colaborar con Él.