Serie:
“ Hacia la Madurez
Espiritual”
(Mensajes Expositivos de la epístola de Santiago)
Tema:
“Amonestación en contra de los ricos opresores”
(1ª Parte)
Santiago 5:1-6
Introducción:
El capítulo 5 de Santiago es una exhortación abierta hacia los ricos que
oprimen a los pobres. En él condena a aquellos que se habían enriquecido
explotando a sus trabajadores. También reprende el uso que hacían de las
riquezas para sus propios lujos y vidas disipadas. Santiago no enseña en ningún
momento que las riquezas en sí mismas sean un pecado, ni tampoco enseña que
sea un pecado el ser rico. Lo que la Biblia sí enseña es que es pecado
amontonar riquezas y el Señor Jesucristo fue muy claro al respecto (Mateo
6:19-21).
I.-
¿Cuál es el resultado de amontonar riquezas?
a)
En los tiempos bíblicos la riqueza generalmente consistía de trigo,
aceite y productos como ropas, plata y oro. Cuando Santiago habla de que “vuestras
riquezas están podridas”, probablemente se refería a que el trigo ya
se encontraba contaminado con la polilla y el aceite se había hecho rancio.
b)
Lo que Santiago quiere hacernos ver es que tales bienes habían sido
amontonados a tal punto que se habían echado a perder. Ese trigo y aceite fácilmente
hubieran sido utilizados para alimentar a los hambrientos, pero ahora tal
alimento se encontraba totalmente inservible (Esto es prácticamente lo mismo
que hacen los dueños de restaurantes y otras grandes corporaciones: amontonar y
almacenar los alimentos hasta que muchos de ellos se echan a perder).
c)
“Vuestras ropas están comidas de polilla”
(v.2). Eso no es lo que le sucede a la ropa que se encuentra en uso constante.
Pero cuando los roperos se encuentran tan llenos de ropa que no es usada con
frecuencia, tales vestidos fácilmente se enmohecen.
d)
“Vuestro oro y plata están enmohecidos” (v.3).
El oro y la plata no se oxidan, pero sí se manchan y pierden su brillo. En
lugar de poner sus bienes a trabajar para poder alimentar al hambriento y vestir
a los desnudos, proveyendo también medicinas para los enfermos y para expandir
el evangelio, aquellos ricos de los tiempos de Santiago se encontraban
almacenando sus bienes los cuales, no beneficiaban a nadie debido a que se
echaban a perder.
II.-
La manera en la que aquellos ricos obtenían sus riquezas
1)
No pagándoles el salario a sus trabajadores (v.4)
a)
Los judíos cristianos de los
tiempos de Santiago conocían muy bien que Dios prohibía en Su Ley el no
pagarle al pobre su salario (Lev.19:13; Deut. 24:15;
Jer. 22:13).
b)
También sabían muy bien que
Dios prohibía que se explotara al pobre (Prov.
3:27,28; Amós 8:4-6; Mal.3:5).
c)
Pero no solamente no les habían pagado sus salarios, sino que no tenían
la menor intención de pagarles: “por engaño no les
ha sido pagado”. Se les había prometido una cosa y ahora les resultaba
otra.
2)
Demandando a los pobres ante los tribunales (v.6)
a)
En su afán por obtener más riquezas, los ricos usaban su influencia en
las cortes de justicia para demandar al pobre y aprovecharse de ellos (2:6)
b)
Casi por lo regular todos aquellos que tenían riquezas también contaban
con poder político al igual que en la actualidad y podían conseguir casi todo
lo que se proponían, como también lo hacen hoy en día (El juicio de O. J
Simpson nos muestra lo que el dinero y la influencia pueden lograr ante la
justicia terrenal).
c)
Aparentemente los tribunales de aquel tiempo eran fáciles de sobornar y
podían controlarlos si se contaba con suficiente dinero. Pero los pobres no podían
pagar los altos costos, ni mucho menos comprar al juez. Como resultado perdían
todas las demandas y los culpables siempre salían ganando.
Conclusión:
El verdadero creyente que busca crecer espiritualmente no debe dejarse atrapar
en el engaño de las riquezas y del atesoramiento para sí mismo. El verdadero
creyente debe estar dispuesto a usar sus posesiones para la gloria de Dios y
para el bien de los demás.
©
Sólo Por Gracia –Enero 2004- Daviel D’Paz
BIBLIOGRAFÍA:
Las
siguientes obras han sido de gran ayuda en la preparación de esta serie de
mensajes expositivos a través de la epístola de Santiago:
1)
Matthew Henry’s Concise Commentary On the Whole Bible
(Matthew
Henry, Thomas Nelson Publishers, 1997).
2)
James, Tyndale New Testament Commentaries
(Douglas
J. Moo, InterVarsity Press, 1985).
3)
Be Mature, A New Testament Study: James
(Warren
W. Wiersbe, Charriot Victor Publishing, 1978).
4)
Wisdom From heaven: The Message of the letter of James for Today
(Derek
Tidball, Christian Focus, 2003).
5)
The Preacher’s Commentary: James
(Paul
A. Cedar, Thomas Nelson Publishers, 1984).
6)
The Bible Knowledge Commentary: New Testament
(John
F. Walvoord and Roy B. Zuck, Victor
Books, 2ooo).
7)
Believer’s Bible Commentary in One Volume
(William
MacDonald, Ed. Art Farstad, Thomas Nelson Publishers, 1989).
8)
The MacArthur Bible Commentary: One Volume
(John
MacArthur, Thomas Nelson Publishers, 2005).
9)
Theological Dictionary of the New Testament (Gerhard Kittel and Gerhard
Friendrich., Editors)
(Geoffrey
W. Bromiley, Eerdmans, 2003).
10)
Justification By Works
(R.T
Kendall, Authentic Media, 2005)
11)
Life Application Bible Commentary: James
(Bruce
Barton, Tyndale House Publishers, 1992)
12)
James: The Crossway Classic Commentaries
(Thomas Manton, Ed. Alister McGrath and J. I Packer, Crossway 1995).
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