Serie:
“ Hacia la Madurez
Espiritual”
(Mensajes Expositivos de la epístola de Santiago)
Tema:
“Amonestación en contra de los ricos opresores” (3ª
Parte)
(Santiago
5:1-4)
Introducción:
Los ricos de los tiempos de Santiago pensaban que ya se encontraban seguros con
las riquezas que poseían, pero Dios les dijo algo totalmente distinto (5:1).
Ellos habían puesto toda su confianza en las riquezas terrenales creyendo que
ellas les darían la seguridad y estabilidad que necesitaban en este mundo, sin
embargo Dios les mostró lo equivocados que estaban.
I.-
¿Cuál es la seguridad que ofrecen las riquezas?
1)
Las
riquezas materiales son inciertas y no ofrecen cual ninguna seguridad (5:2,3a)
a)
Nada de lo material de este mundo es eterno. Las semillas de la muerte y
deterioro se encuentran presentes en todas las cosas de este mundo.
b)
Es un gran error el pensar que hay
seguridad en las riquezas. El apóstol Pablo lo expresó de una manera demasiado
clara a su discípulo Timoteo (1Tim. 6:17).
c)
Las riquezas son completamente inciertas. El mercado de valores, la bolsa
de Nueva York y el mismo valor del dinero cambian de un momento a otro. Aunque
el oro y la plata no se corroen como el hierro, sí pierden su valor en tiempos
de crisis.
d)
Aunado a ello, se encuentra el
hecho de la brevedad de nuestra vida y de que no podemos llevarnos nada cuando
partimos de este mundo. Al comprender esto nos damos cuenta de lo insensato que
es el vivir parra las cosas de este mundo (Lucas
12:20).
2)
Las
riquezas mal empleadas dañan el carácter de la persona (5:3)
a)
El engaño de las riquezas infecta
al corazón el cual poco a poco va siendo carcomido por la codicia. El dinero en
sí mismo no es pecaminoso, pero el amor al dinero es lo que causa todo tipo de
desgracias (1Timoteo 6:10).
b)
Abraham era un hombre muy rico pero no permitió que las riquezas
controlaran su corazón, sino que mantuvo su fe y carácter. Pero su sobrino Lot
hizo todo lo contrario: cuando se enriqueció arruinó su carácter y finalmente
arruinó a su familia (Gen.13:5,6,10-13).
c)
El dinero y las riquezas deben
estar en nuestras manos pero nunca en nuestro corazón (Sal.
62:10; Prov.22:1).
3)
La
certeza del juicio (5:3,5)
a)
Santiago no solamente se dio cuenta de que tales ricos ya se encontraban
experimentando el juicio (sus riquezas devaluándose y su carácter arruinándose),
sino que también se dio cuenta de que el juicio futuro sería todavía más
severo cuando se encontraran delante de Dios (5:9).
b)
Es interesante conocer a los testigos que Dios llamará en aquel día
para que testifiquen en contra de los ricos:
A)
Las mismas riquezas de los ricos (5:3)
a)
Sus cosechas echadas a perder, su oro devaluado y sus vestidos carcomidos
por la polilla darán testimonio en contra de la avaricia de esas personas.
b)
Podemos ver algo interesante en esto: los ricos almacenaban con todo
cuidado sus riquezas para que tales riquezas los pudieran ayudar, pero lo único
que lograrán es que esas riquezas testificarán contra ellos.
B)
El salario que no les fue pagado a los trabajadores (5:4ª)
a)
Hay un dicho en inglés que dice “Money Talks” que quiere decir:
“El dinero Habla”. Si el dinero habla así como lo dice el dicho, entonces
le gritará a Dios que haga justicia y juicio contra los ricos que se
aprovecharon de los pobres.
b)
Si Dios escuchó la sangre de Abel clamar desde la tierra (Gen.
4:10), también escuchará los gritos del dinero robado.
C)
Los trabajadores también testificarán en contra de ellos (5:4b)
c)
Ahí no podrá el rico aunque quiera, sobornar al juez ni tampoco podrá
salirse con la suya. Tal juicio será demasiado serio: Ellos comparecerán
delante de Jesucristo en el juicio del gran trono blanco (Ap.
20:11-15).
4)
Las
oportunidades que los ricos perdieron y desperdiciaron (5:3).
a)
Si los ricos de aquellos tiempos hubieran usado sus riquezas para la obra
de Dios y para el beneficio de los demás, seguramente que mucho hubiera sido
logrado con tales riquezas: Muchos pobres hubieran podido ser ayudados y los
trabajadores hubieran recibido sus justos salarios.
b)
Es bueno contar con cosas que el dinero puede comprar, pero es mejor
todavía tener las cosas que el dinero no puede comprar:
1)
No es lo mismo tener una casa a tener un hogar.
2)
¿De que serviría que un esposo le regalara a su esposa un anillo de
diamantes de un millón de dólares si no la ama?
Conclusión:
Lo que retenemos con el tiempo lo perdemos, pero lo que le damos a Dios no solo
lo retenemos, sino que Él nos lo devuelve con intereses. Jim Elliot quien fuera
misionero entre los Aucas del Ecuador dijo: “No es un necio quien da lo que
no puede guardar para ganar lo que no puede perder”. Tales palabras fueron
dichas en respuesta a sus amigos que lo trataban de convencer de que no fuera de
misionero cuando aquí le esperaba un futuro brillante como doctor en medicina.
Jim fue asesinado por los indios del Ecuador, pero su recompensa será más
grande que todas las cosas que hubiera podido obtener en este mundo.
======================================================
©Sólo por Gracia
Todos
los Derechos Reservados