Serie:
“ Hacia la Madurez
Espiritual”
(Mensajes Expositivos de
la epístola de Santiago)
Tema: “Beneficiándonos de nuestros problemas” (2ª. Parte)
(Santiago 1:3-8)
Introducción:
Existe un refrán que dice: “Si la vida te da limones, haz limonada”. Tal
vez pueda causarnos risa, pero contiene un gran principio bíblico. En el
mensaje anterior estuvimos hablando de cómo podemos tener gozo aun en medio de
los problemas de la vida diaria. Nuestro enfoque fue principalmente en el v. 2
del capítulo 1 de Santiago. Hoy continuaremos con el mismo tema avanzando en
los versículos que siguen.
I.- Para poder beneficiarnos de nuestros
problemas es necesario tener un claro entendimiento del porque vienen a nuestra
vida (v.3)
1)
La
verdadera fe siempre es probada.
a)
Cuando Dios llamó a Abraham a una vida de fe, Dios también lo probó
para poder incrementar su fe.
b)
Nuestro Dios nos prueba para poder sacar lo mejor, pero Satanás nos
tienta para que podamos descubrir lo peor.
c)
La prueba de nuestra fe demuestra que realmente hemos nacido de nuevo.
2)
Las
pruebas y los problemas obran a nuestro favor y no en nuestra contra
(1Pedro1:7).
a)
Las
pruebas obran en beneficio del creyente y no en su contra (Rom.8:28; 2Cor.
4:17).
3)
Las
pruebas y luchas manejadas correctamente nos ayudan a madurar.
a)
¿Qué
es lo que Dios quiere producir en nuestra vida cuando nos permite que
experimentes problemas, luchas y sufrimiento? El desea producir en nosotros
paciencia, fortaleza y habilidad para continuar adelante cuando la situación es
completamente difícil (Rom. 5:3,4).
b)
Las personas inmaduras siempre son impacientes, pero las personas maduras
son pacientes y persistentes. La impaciencia y la incredulidad casi siempre van
de la mano.
c)
Cuando el creyente aprende a esperar en el Señor, entonces Dios puede
hacer grandes cosas por él. Pero cuando no sabe esperar, se enreda en serios
problemas:
1)
Abraham
no esperó el tiempo de Dios y oyó el consejo de su esposa Sara para que
pudiera procrear un hijo con Agar la sierva egipcia y como resultado, su
proceder trajo grandes problemas no solo a su propia familia, sino también a
toda su descendencia (Gen. 16).
2)
Moisés
quiso hacer lo que solo le pertenecía a
Dios al darle muerte a un egipcio y como resultado de su impaciencia, tuvo que
vivir en el desierto como pastor de ovejas por 40 años (Ex. 2:11).
d)
La
única manera en la que el Señor puede desarrollar en nosotros paciencia y carácter,
es a través de las pruebas y las luchas. Esto explica también el porque cuando
estudiamos la Biblia, podemos crecer
en paciencia (Rom. 15:4).
e)
No existen sustitutos para una mente llena de conocimiento de la Palabra
de Dios. Satanás puede derrotar fácilmente
al creyente que desconoce la Palabra, pero no puede vencer tan fácilmente al
cristiano que conoce la Biblia y entiende los propósitos de Dios.
II.- Para poder beneficiarnos de nuestros
problemas es necesario que voluntariamente nos sometamos a la voluntad de Dios
(v.4).
a)
Dios no puede edificar nuestro carácter si no cuenta con nuestra entrega
voluntaria. Nuestro Dios no se conforma con un trabajo a medias; El desea un
producto totalmente terminado que
sea maduro (perfecto) y completo (cabal).
b)
El propósito de Dios para nuestra vida es la madurez. Sería una
verdadera tragedia si nuestros hijos permanecieran siempre siendo unos bebés.
c)
Desafortunadamente muchos cristianos tratan de protegerse de las pruebas
y como resultado nunca experimentan el crecimiento en su vida espiritual.
d)
Dios siempre construye nuestro carácter antes de llamarnos a su servicio.
Primero debe obrar en nosotros antes de que pueda obrar a través de nosotros:
(*)
El tuvo que trabajar por 25 años en la vida de Abraham antes de que
pudiera darle al hijo que le había prometido.
(*)
Dios también tuvo que trabajar por 13 años en la vida de José permitiéndole
pasar a través de varias pruebas, antes de ponerlo en el trono de Egipto.
(*)
Dios también tuvo que tratar con Moisés por 40 años antes de que
estuviera listo para la gran tarea que Dios le tenía encomendada.
(*)
Nuestro Señor Jesucristo tuvo que pasar 3 años con sus discípulos enseñándoles
y construyendo su carácter.
e)
Pero
Dios no puede obrar en nosotros si no existe disponibilidad para someternos a Su
voluntad. Debe de haber una voluntad totalmente rendida a Él. El cristiano
maduro no discute con la voluntad de Dios, sino más bien, la acepta
voluntariamente y la obedece gozosamente (Ef. 6:6).
f)
Si nos disponemos a enfrentarnos a las pruebas y luchas sin
que nuestra voluntad se encuentre totalmente rendida, terminaremos más como niños
inmaduros que como adultos maduros.
g)
El profeta Jonás es un claro ejemplo de esto. Cuando Dios reprendió a
Jonás por su desobediencia, Jonás no tuvo otra alternativa que obedecerle.
Pero su obediencia no fue de corazón.
h)
¿Cómo
sabemos que no fue de corazón? Veamos en Jonás 3:10; 4:1-4
y encontraremos la respuesta. La obstinación y los caprichos también son una
señal de inmadurez.
III.- Para poder beneficiarnos de nuestros
problemas es también necesario que pidamos sabiduría y que lo hagamos con fe
(vs.5-8).
a)
Cuando nos encontramos en medio de las pruebas y dificultades permitidas
por nuestro Dios ¿Cómo deben ser nuestras oraciones? La respuesta del apóstol
Santiago es: Pídanle a Dios sabiduría.
b)
Alguien ha dicho que “conocimiento es la habilidad de saber separar las
cosas”, mientras que “sabiduría es la habilidad de volverlas a juntar”.
En otras palabras, sabiduría es el uso apropiado del conocimiento.
Probablemente hayamos conocido a ciertas personas que son altamente educadas,
pero totalmente insensatas: poseen bastantes ventajas académicas e
intelectuales, pero a veces no pueden hacer las más simples decisiones en su
propia vida.
c)
¿Por qué necesitamos sabiduría cuando nos encontramos en medio del
horno de fuego de prueba? ¿Por qué Santiago no nos dijo que pidiéramos por
fortaleza, o por algunas otras cosas? Por la razón de que necesitamos
sabiduría para no desperdiciar las oportunidades que Dios nos está concediendo
para poder madurar. La sabiduría nos ayuda a entender como usar esas
circunstancias para nuestro propio bien y para la gloria de Dios.
d)
Santiago no solo se preocupa por decirnos el “por que” debemos pedir,
sino también nos dice de “como” debemos pedir: nos dice que debemos
pedir con fe.
e)
Santiago también compara al cristiano que duda con las olas del mar que
se encuentran un minuto arriba y al otro minuto se encuentran abajo. Esa es la
experiencia diaria del hombre de doble ánimo.
f)
El apóstol Pedro tuvo esta experiencia cuando caminó
sobre las aguas. Cuando comenzó a caminar sobre las aguas tenía fija su mirada
en Jesucristo y no en las olas, pero cuando quitó su vista de Jesucristo y la
puso en las olas, comenzó a hundirse.
g)
Desafortunadamente
muchos cristianos viven como pedazos de corcho sobre las olas: un minuto se
encuentran arriba y el próximo se encuentran abajo, convirtiéndose en algo que
parece no terminar (Efesios 4:14).
CONCLUSIÓN: El cristiano que ama a
Dios y que sabe que Dios también lo ama, no se desmoronará cuando vengan las
pruebas sobre su vida. Tal cristiano no es una persona de doble ánimo que ama a
Dios pero que también ama al mundo. Este tipo de cristianos siempre tendrán
presente que el propósito de Dios al permitir tales pruebas y luchas es la
madurez espiritual.
© Solo Por Gracia -Daviel D’Paz.
BIBLIOGRAFÍA:
Las siguientes obras han sido de gran ayuda en
la preparación de esta serie de mensajes expositivos a través de la epístola
de Santiago:
Matthew Henry’s Concise Commentary On
the Whole Bible
(Matthew Henry, Thomas Nelson Publishers, 1997).
James, Tyndale New Testament Commentaries
(Douglas J. Moo, InterVarsity Press,
1985).
Be Mature, A New Testament Study: James
(Warren W. Wiersbe, Charriot Victor
Publishing, 1978).
Wisdom From heaven: The Message of the
letter of James for Today
(Derek Tidball, Christian Focus, 2003).
Commentary On Peter and Jude
(Martin Luther, Kregel Classics, 1990).
The Preacher’s Commentary: James
(Paul A. Cedar, Thomas Nelson Publishers,
1984).
The Bible Knowledge Commentary: New
Testament
(John F. Walvoord and Roy B. Zuck,
Victor Books, 2ooo).
Believer’s Bible Commentary in One
Volume
(William MacDonald, Ed. Art Farstad,
Thomas Nelson Publishers, 1989).
The MacArthur Bible Commentary: One Volume
(John MacArthur, Thomas Nelson Publishers,
2005).
Theological Dictionary of the New
Testament (Gerhard Kittel and Gerhard Friendrich., Editors)
(Geoffrey W.
Bromiley, Eerdmans, 2003).
======================================================
©Sólo por Gracia
Todos
los Derechos Reservados