Serie:
“ Hacia la Madurez
Espiritual”
(Mensajes Expositivos de
la epístola de Santiago)
Tema:
“Beneficiándonos de nuestros problemas”
(3ª Parte)
(Santiago 1:8-12)
Introducción:
En el mensaje anterior estuvimos hablando de que para poder beneficiarnos de
nuestros problemas son necesarias dos cosas: 1)
Tener un claro entendimiento de del porque vienen a nuestra vida, 2)
Que nos sometamos voluntariamente a la voluntad de Dios.
Pero todavía existe otro requisito para poder beneficiarnos de
nuestros problemas:
3) Es necesario que
pidamos sabiduría y que la pidamos con fe.
I.- Para poder beneficiarnos de nuestros
problemas es necesario que pidamos por sabiduría y que lo hagamos con fe
(vs.5-8).
a)
Alguien ha dicho que conocimiento es la habilidad de saber separar las
cosas, mientras que sabiduría es la habilidad de volverlas a unir. Sabiduría
es el uso apropiado del conocimiento. (El ejemplo de las personas demasiado
educadas pero completamente incapaces de hacer la más mínima decisión).
b)
¿Por qué Santiago nos exhorta a que pidamos por sabiduría cuando nos
encontramos en medio de problemas y situaciones difíciles? ¿Por qué no dice
que pidamos por fortaleza para resistirlos? ¿Por qué no nos aconseja a que le
pidamos para que nos libre de tales pruebas?
Por la sencilla razón de que él sabía que necesitamos de sabiduría
para no desperdiciar las oportunidades que Dios nos está concediendo para poder
madurar. La sabiduría nos ayuda a entender cómo usar esas circunstancias para
nuestro propio bien y para la gloria de Dios.
c)
Se cuenta que la secretaria de un pastor se encontraba en medio de
pruebas bastante duras. Ella había tenido un ataque, su esposo se había
quedado ciego y había sido llevado al hospital en donde casi todos pensaban que
moriría. El pastor la vio en la iglesia un domingo por la mañana y se acercó
para decirle que él se encontraba orando por ella. Ella le contestó y le dijo:
¿Qué es lo que le está pidiendo al Señor?
“Le estoy pidiendo a Dios que le ayude y que la fortalezca”. Ella le
contestó: “realmente aprecio lo que hace, pero le ruego que pida por otra
cosa más: Pídale a Dios que yo pueda tener sabiduría para no desperdiciar
todo esto”.
d)
No solo debemos pedir por sabiduría, sino que debemos pedirla con fe.
Santiago compara al cristiano que duda con las ondas del mar que se encuentran
unos momentos arriba y al siguiente se encuentran abajo. Los cristianos que
dudan, en lugar de descansar en el poder de nuestro Salvador, son arrastrados
por la inseguridad y la desesperación.
e)
El apóstol Pedro tuvo esa desagradable experiencia cuando Jesucristo le
ordenó a que caminara sobre las aguas (Mateo
14:28-32). Cuando comenzó a caminar sobre las aguas tenía su mirada
puesta en Jesucristo y no en las olas, pero cuando quitó su vista de Jesucristo
y la puso en las olas, comenzó a hundirse. Esas son las consecuencias de la
duda.
II.- Las pruebas y dificultades benefician tanto
a los creyentes pobres como a los creyentes ricos
(vs.9-11)
a)
Ya sea que un cristiano sea pobre o rico económicamente, puede obtener
beneficios espirituales duraderos gracias a los problemas y las crisis de la
vida.
b)
El
hermano de humilde condición y que se encuentra en medio de
grandes pruebas, puede regocijarse en el hecho de que es un heredero de Dios y
coheredero con Cristo. Probablemente no tenga cual ningún control sobre sus
humildes circunstancias y no hay ninguna razón para pensar que su carencia económica
se deba a que sea perezoso o descuidado.
c)
Tal Dios lo ha puesto a propósito en una posición económica limitada
debido a que si le hubiera permitido tener riquezas, tal vez nunca hubiera
entregado su vida a Jesucristo. Pero ahora que se encuentra en CRISTO, es
bendecido con toda bendicion espiritual en los lugares celestiales. ¿Qué debe
hacer ahora? ¿Debe rebelarse y vivir quejándose por su situación económica?
¿Debe acaso sentir envidia y amargura al ver la prosperidad de otros? En
ninguna manera. Mas bien, debe aceptar de parte de Dios
las circunstancias sobre las cuales no tiene ningún control y
regocijarse en sus bendiciones espirituales.
d)
Demasiados cristianos viven renegando de todo: de su
apariencia física, de su economía, de su edad y hasta de su propia vida. La
verdadera actitud cristiana debe ser la de aceptar de parte de Dios las cosas
que no podemos cambiar (1Corintios 15:10).
e)
El hermano que es rico. Es interesante notar que Santiago no dijo: “Pero
el que es rico, gloríese en las riquezas”. En lugar de eso dice que el rico
debe regocijarse en su humillación. Este es el mismo principio que encontramos
en Jeremías 9:23,24.
f)
Cuando un creyente próspero se encuentra en medio de
circunstancias difíciles, existe el peligro de que ponga su vista en las
riquezas o en sus bienes para poder obtener seguridad o simplemente para salir
de apuros. Es más probable que se regocije en su cuenta bancaria que en
encontrar seguridad en su relación con Dios. Tal cristiano necesita darse
cuenta que los problemas y dificultades sirven para recordarle de la
insignificancia de las riquezas terrenales y de la inseguridad de su propia
existencia.
g)
Los problemas serios y grandes dificultades pueden dejar en bancarrota aún
al hombre más rico y privarle de su salud y llegar a tal extremo que ni
siquiera pueda ganar su propio sustento. Es debido a eso que Santiago les dice a
los cristianos prósperos que deben regocijarse en sus tribulaciones ya que
ellas les recuerdan de su humilde condición en este mundo.
h)
Las riquezas terrenales están destinadas a marchitarse y secarse como la
hierba del campo (1 Pedro 1:24,25). Si la
persona no tiene más que riqueza material, todos sus planes y objetivos
terminarán en la tumba (Santiago 1:11).
Sin embargo, el punto que Santiago trata de ilustrar y aclarar es que ni el sol
ni el viento abrasador pueden marchitar la riqueza espiritual.
III.- La recompensa que tendrán los que
soporten las pruebas y dificultades en este mundo
(v. 12)
a)
Santiago no dice que el pecador será salvo por soportar las pruebas,
sino que el creyente será recompensado por soportar las pruebas. ¿Cuál es esa
recompensa?
1)
La
primer recompensa es el crecimiento y la madurez en el cristiano.
Esto es más importante que cualquier otra cosa.
2)
También
será recompensado con la corona de vida cuando Jesucristo regrese.
Es interesante darnos cuenta que nuestro Dios no nos impide el pasar por
problemas y pruebas, sino que permite que esos problemas y pruebas nos ayuden y
sean de beneficio.
b)
Es también interesante el saber quienes recibirán esas recompensas: los
que le aman. No dice que la corona de la vida está reservada solo para
aquellos que confían en él o para aquellos que le obedecen. La explicación a
esto es porque el amor es la motivación espiritual detrás de toda nuestra
obediencia y nuestra confianza en él.
Conclusión: ¿Cómo
reaccionamos cuando diferentes tipos de problemas y situaciones difíciles
vienen a nuestra vida? ¿Renegamos y nos quejamos amargamente en contra de los
infortunios de la vida o nos regocijamos y agradecemos al Señor por ellos?
El cristiano que ama a Dios y que sabe que Dios también lo ama, no se
desplomará cuando vengan las pruebas sobre su vida. Tal cristiano siempre tendrá
presente que uno de los propósitos de Dios al permitir tales pruebas y luchas
es la madurez espiritual.
© Solo Por Gracia -Daviel D’Paz.
BIBLIOGRAFÍA:
Las siguientes
obras han sido de gran ayuda en la preparación de esta serie de mensajes
expositivos a través de la epístola de Santiago:
Matthew Henry’s Concise Commentary On
the Whole Bible
(Matthew Henry, Thomas Nelson Publishers, 1997).
James, Tyndale New Testament Commentaries
(Douglas J. Moo, InterVarsity Press,
1985).
Be Mature, A New Testament Study: James
(Warren W. Wiersbe, Charriot Victor
Publishing, 1978).
Wisdom From heaven: The Message of the
letter of James for Today
(Derek Tidball, Christian Focus, 2003).
Commentary On Peter and Jude
(Martin Luther, Kregel Classics, 1990).
The Preacher’s Commentary: James
(Paul A. Cedar, Thomas Nelson Publishers,
1984).
The Bible Knowledge Commentary: New
Testament
(John F. Walvoord and Roy B. Zuck,
Victor Books, 2ooo).
Believer’s Bible Commentary in One
Volume
(William MacDonald, Ed. Art Farstad,
Thomas Nelson Publishers, 1989).
The MacArthur Bible Commentary: One Volume
(John MacArthur, Thomas Nelson Publishers,
2005).
Theological Dictionary of the New
Testament (Gerhard Kittel and Gerhard Friendrich., Editors)
(Geoffrey W. Bromiley, Eerdmans, 2003).
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