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Serie:

“ Hacia la Madurez Espiritual”

(Mensajes Expositivos de la epístola de Santiago)

  

Tema: “Cómo vencer los ataques mortales de las tentaciones” (1ª Parte)

 

(Santiago 1:13-15)

 

Introducción:  Hemos visto que el cristiano maduro es paciente en las pruebas y circunstancias difíciles. En estos mensajes estaremos viendo el otro aspecto de tales pruebas: las tentaciones. Las pruebas y circunstancias difíciles nos llegan desde afuera mientras que las tentaciones nos atacan desde adentro.

 

Las pruebas y circunstancias difíciles pueden ser permitidas por Dios en nuestra vida con un propósito, mientras que las tentaciones son instrumentos que Satanás usa para nuestra propia destrucción y pueden ser engendradas y alimentadas por nuestra propia naturaleza caída.  Santiago nos recuerda que si queremos salir victoriosos de tales tentaciones, debemos entender tres  aspectos básicos de la naturaleza de dichas tentaciones:     1) La fuente de la tentación     2) Los pasos que se dan hacia la tentación   3) La solución para las tentaciones.

 

I.- La fuente de las tentaciones (vs. 13,14)

a)      Santiago exhorta tajantemente a todos aquellos que encuentran cualquier excusa para justificar sus pecados. Para librarse de toda responsabilidad por sus pecados, algunos cristianos pensaban que las tentaciones pecaminosas eran producidas y enviadas por Dios a sus vidas.

b)      Sin embargo, Santiago les recuerda y también nos recuerda a nosotros que “Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”.

c)       Dios pone a prueba nuestra fe como lo hizo con Abraham y con muchos otros, pero nunca nos tienta ni tampoco nos incita a pecar. Las tentaciones tienen dos fuentes principales: 1) El mismo Satanás   y  2) La propia naturaleza caída de la persona. Es esta última a la que Santiago se refiere en estos versículos y de la cual estaremos hablando.

d)      Santiago nos muestra con cuatro palabras las cuatro etapas en las que las tentaciones y el pecado nacen y se desarrollan:

1)       Concupiscencia  (deseos desenfrenados) v.14

a)      Los deseos normales en nuestro cuerpo nos fueron dados por Dios y en sí mismos no son pecaminosos. El hambre, la sed y el sueño, son deseos normales de nuestro cuerpo que nos ayudan a mantenernos sanos.

b)      Si embargo, todos sabemos que se puede abusar de tales deseos y convertir el hambre en glotonería y el sueño en una pereza crónica. Y eso es lo que a Dios no le agrada.

c)       Los deseos desenfrenados son a los que Santiago hace referencia en este versículo los cuales, ponen a las personas en grandes dificultades. Esos deseos que Dios ha puesto en nuestra vida deben ser nuestros siervos pero nunca nuestros amos.

 

2)      Seducir o seducido (La palabra seducir significa: “engañar con maña” y “cautivar con algún atractivo”).

a)      Ninguna tentación se nos presenta con su vestido real. Siempre aparenta ser más atractiva de lo que realmente es.

b)      Santiago utiliza dos palabras griegas para describir el proceso de atracción y encantamiento hacia la tentación. La primera palabra griega que se traduce como “atraído” en nuestro idioma, conlleva la idea de preparar una trampa para un animal (los ratones y el queso, por ejemplo).

c)       La segunda palabra griega que se traduce como “seducido”, implica la idea de poner una carnada en un anzuelo para atraer a los peces. Todos sabemos que los cazadores y los pescadores deben utilizar ese tipo de trampas y carnadas para atraer y atrapar a sus presas.

d)      Ningún animal se dirigiría hacia la trampa que el cazador le ha tendido si lo supiera. Ningún pez morderá jamás un anzuelo sin carnada.

e)       De igual manera, la tentación siempre trae consigo algún tipo de carnada que atrae nuestros deseos naturales. La carnada no solamente nos atrae, sino que también nos impide ver las consecuencias que tendrán lugar si cedemos a dicha tentación.

f)       Lot nunca hubiera escogido edificar sus tiendas hacia la ciudad de Sodoma si no hubiera visto toda la llanura fértil de esas tierras (Gen. 13:10,11).

g)      Tal vez el rey David lo hubiera pensado dos veces para cometer los pecados que cometió si tan solo hubiera alcanzado a ver las desgracias y el castigo que vendría sobre su propia familia (la muerte de su primer hijo que tuvo con Betsabé, la violación de su propia hija Tamar por parte de su propio hermano, la muerte del violador  por su mismo hermano).

h)      La carnada nos impide ver las terribles consecuencias del pecado que son: el  juicio y el castigo.

 

3)      Desobediencia (v.15)

a)      Santiago nos cambia el cuadro que ilustra la caza y la pesca y nos muestra otro que ilustra el nacimiento de un bebé. En ese cuadro nos muestra cómo el deseo encuentra un método para tomar la carnada. La voluntad lo aprueba y actúa y el resultado de ese proceso es un producto llamado: pecado. Al morder la carnada, sea que lo sintamos o no, ya nos encontramos enganchados y atrapados. Entonces nace ese producto que comenzará a madurar y que traerá como resultado nuestra propia muerte.

b)      La vida cristiana se vive en base a nuestra voluntad y no en base a nuestros sentimientos. Los niños actúan en base a sus sentimientos, pero los adultos actúan en base a su voluntad.

c)       Es debido a eso que los cristianos inmaduros caen fácilmente en las tentaciones porque permiten que sus sentimientos hagan sus decisiones.

 

4)      Muerte (v.5)

a)      La desobediencia da a luz la muerte y no la vida. Tal vez pueda llevarse algunos años para que el pecado madure, pero una vez que lo hace el resultado será la muerte.

b)      Si tan solo creyéramos la Palabra de Dios y pudiéramos ver claramente los resultados de lo que el pecado produce, lo pensaríamos dos veces antes de ceder a la tentación.

 

5)      Las cuatro etapas de la tentación y pecado en la vida de Eva (Gen. 3:1-6)

a)      La serpiente apeló al deseo para poder interesar a Eva (v.5). ¿Acaso existía algo de malo en adquirir conocimiento y sabiduría?  No. ¿Acaso existía algo de malo en el comer? No. El pecado no estaba en estos deseos que en sí mismos son saludables. El pecado se encontraba en desobedecer las ordenes e instrucciones claras del Señor.

b)      Eva vio muy bien la carnada y el versículo 6 nos lo hace saber: “vio que era un árbol bueno para comer” “que era agradable a los ojos” y que “era árbol codiciable para alcanzar sabiduría”.

c)       Ese árbol por muy atractivo y bueno que pareciera, fue prohibido rotundamente por el Señor. Satanás supo incitar y despertar muy bien ese deseo en Eva de tal manera que se convirtió en un deseo desenfrenado e hizo que se olvidara de las advertencias de su Señor (Gen. 2:17).

d)      El apóstol Pablo describe el engaño de Eva en 2 Corintios 11:3, en el cual nos habla de la astucia de Satanás al usar muy bien las carnadas que tiene a su disposición.

 

 

Conclusión: Siempre que nos encontremos cara a cara con la tentación, debemos quitar nuestra vista de la carnada y debemos ver lo que se encuentra detrás de la carnada y de las consecuencias del pecado: el juicio de Dios (Rom. 6:23).

 

© Solo Por Gracia -Daviel D’Paz.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Las siguientes obras han sido de gran ayuda en la preparación de esta serie de mensajes expositivos a través de la epístola de Santiago:

 

Matthew Henry’s Concise Commentary On the Whole Bible

(Matthew Henry,  Thomas Nelson Publishers, 1997).

James, Tyndale New Testament Commentaries

(Douglas J. Moo, InterVarsity Press, 1985).

Be Mature, A New Testament Study: James

(Warren W. Wiersbe, Charriot Victor Publishing, 1978).

Wisdom From heaven: The Message of the letter of James for Today

(Derek Tidball, Christian Focus, 2003).

Commentary On Peter and Jude

(Martin Luther, Kregel Classics, 1990).

The Preacher’s Commentary: James

(Paul A. Cedar, Thomas Nelson Publishers, 1984).

The Bible Knowledge Commentary: New Testament

(John F. Walvoord and Roy B. Zuck,  Victor Books, 2ooo).

Believer’s Bible Commentary in One Volume

(William MacDonald, Ed. Art Farstad, Thomas Nelson Publishers, 1989).

The MacArthur Bible Commentary: One Volume

(John MacArthur, Thomas Nelson Publishers, 2005).

Theological Dictionary of the New Testament (Gerhard Kittel and Gerhard Friendrich., Editors)

(Geoffrey W. Bromiley, Eerdmans, 2003).

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